Brasil: La policía reprimió con gas pimienta y balas de goma una protesta contra el ajuste público en Río

La policía brasileña impidió hoy mediante el uso de balas de goma y gas pimienta el avance de una protesta de sindicatos de empleados públicos y movimientos sociales hacia la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, donde se trata el paquete de ajuste que prevé recortes en jubilaciones, salarios y la estructura del gobierno de ese estado.

Unos 500 agentes de las fuerzas de seguridad -de los cuales ocho sufrieron heridas en las refriegas- emplearon gas pimienta y bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes, muchos de ellos funcionarios públicos, que se habían congregado frente a la sede del Parlamento regional de Río.

En la Asamblea debía tener lugar hoy la primera votación sobre el paquete de austeridad propuesto por el Gobierno regional, que busca un ahorro de hasta 13.300 millones de reales (unos 3.900 millones de dólares) el próximo año.

Las medidas prevén recortes en programas sociales locales así como en los gastos de la administración pública. Muchos funcionarios se quejan desde hace semanas de que no cobran salarios desde hace meses También la Policía protesta por la falta de recursos.

Las protestas causaron tumultos delante de la sede legislativa carioca, a punto tal que varios diputados ingresaron al palacio con máscaras . El canal de televisión Globo News mostró imágenes en las que se podía ver una humareda delante de la Asamblea y se oían disparos.

El debate del ajuste, que prevé recortes de hasta 30% en salarios, debe seguir hasta el 15 de diciembre, según el calendario para tratar el estado de calamidad pública, algo que también pidió hoy en Minas Gerais el gobernador Fernando Pimentel, del PT.

En Río ya habían tenido lugar protestas similares en las últimas semanas.

Según los cálculos del Ejecutivo regional de Luiz Fernando Pezao, el déficit en las cuentas públicas cariocas podría alcanzar los 52.000 millones de reales (unos 15.000 millones de dólares) hasta fines de 2018 en caso de que no haya ajustes.

El estado de Río declaró el estado de calamidad pública, equivalente a la emergencia financiera, poco antes del comienzo de los Juegos Olímpicos, en agosto pasado.

El decreto permitió a Río recibir una inyección de 900 millones de dólares para poder organizar con éxito los Juegos Olímpicos, pero los fondos ya se agotaron.

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