Industria textil: En lo que va del gobierno de Milei, cerraron 750 empresas y perdieron 27 mil empleos formales

La producción textil profundizó su retroceso durante 2026 y operó en junio con menos de la mitad de su capacidad instalada. Desde diciembre de 2023, textiles y confección perdieron 750 establecimientos y casi 27 mil empleos formales, según datos difundidos por FITA.

La industria textil argentina atravesó un primer semestre marcado por una fuerte contracción de la producción, menor utilización de las fábricas y pérdida de puestos de trabajo. La actividad acumuló una caída interanual del 24,4% durante los primeros seis meses de 2026, de acuerdo con un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).

Solo en junio, la producción retrocedió 15,9% frente al mismo mes del año anterior. El segmento de tejidos y acabados registró una de las mayores caídas, con una disminución del 36,3%. El resultado del sector contrastó con el desempeño general de la industria, cuya actividad bajó 2,2% en el mismo período.

El deterioro también se observó en el uso de las instalaciones productivas. Durante junio, las fábricas textiles utilizaron el 46,6% de su capacidad, mientras que el promedio de toda la industria llegó al 59,1%. Aunque el indicador mejoró frente a mayo, permaneció 3,8 puntos porcentuales por debajo del nivel de junio de 2025.

Desde 2024, la utilización de la capacidad instalada del sector se mantiene mayoritariamente entre el 30% y el 50%, después de haber oscilado entre el 50% y el 60% durante 2023. Hacia fines de 2025 incluso llegó a registrar niveles cercanos al 30%.

Menos establecimientos y casi 27 mil empleos perdidos

La contracción productiva tuvo un fuerte correlato en el mercado laboral. En mayo, la cadena integrada por textiles, confecciones, cuero y calzado contabilizó 93.952 puestos formales, 1.229 menos que en abril y 16.244 por debajo de los registrados un año antes. Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada alcanzó los 26.851 empleos registrados.

En mayo funcionaban 1.950 establecimientos cuya actividad principal correspondía al sector textil y otros 2.354 vinculados con la confección. Entre ambos segmentos hubo 515 establecimientos menos que un año antes.

Si la comparación se extiende hasta diciembre de 2023, textiles y confecciones acumularon una reducción de 750 establecimientos. La cifra equivale a un promedio cercano a 30 establecimientos menos por mes durante ese período.

La inversión también mostró una retracción. Durante los primeros siete meses de 2026, las importaciones de maquinaria para la actividad textil alcanzaron los USD 70 millones, una caída del 27,5% respecto del mismo período del año pasado.

Crecen las importaciones de prendas terminadas

El comportamiento del comercio exterior presentó diferencias dentro de la propia cadena. En el primer semestre, las importaciones totales del sector sumaron 181.000 toneladas por USD 925 millones, con una caída interanual del 19,7% en volumen y del 8,5% en valor.

Sin embargo, la reducción estuvo concentrada principalmente en materias primas, hilados y tejidos. En sentido contrario, aumentó el ingreso de productos terminados: las importaciones de prendas crecieron 60,1% en lo que va del año y las de confecciones avanzaron 25,8%.

Este cambio en la composición de las compras externas se produjo mientras el consumo interno permaneció debilitado y las empresas encontraron dificultades para trasladar sus costos a los precios. En julio, el rubro prendas de vestir, cuero y calzado registró una baja mensual del 1,3%. En la comparación interanual, los precios de ese segmento aumentaron 11,5%, frente a una inflación general del 33,8%.

Las exportaciones ofrecieron un contraste parcial. Durante los primeros siete meses del año, las ventas externas de la cadena crecieron 61% interanual y alcanzaron los USD 329 millones. El aumento estuvo explicado principalmente por los hilados, cuyas exportaciones subieron 248,7%, mientras las prendas y confecciones registraron retrocesos.

Desde FITA advirtieron que, pese a algunos signos de estabilización de la economía, la recuperación todavía no llegó al sector textil, que mantiene niveles de producción bajos y continúa perdiendo capacidad productiva, empleo e inversión.

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