Ya cerraron 30.000 pymes en un año y temen una cifra similar en el 2025

La crisis industrial golpea con fuerza al empleo y a la producción. Solo en 2024 se perdieron 75.000 puestos de trabajo en pymes y el sector proyecta 300.000 bajas para este año. La falta de financiamiento, el ingreso de importados y la caída del consumo interno ponen en jaque a miles de empresas.
El panorama para las pymes industriales argentinas es desolador. Entre enero de 2024 y enero de 2025 cerraron 30.000 empresas del sector, con una pérdida de 75.000 empleos. Y lejos de estabilizarse, la situación se agrava: desde la Unión Industrial Argentina (UIA) advierten que la industria pierde entre 1.000 y 1.500 puestos laborales por mes, y que este año podrían cerrarse otras 30.000 pymes más.
La industria nacional no encuentra alivio. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), alertó que “la situación actual es insostenible”. La combinación entre caída del consumo interno, competencia de productos importados y tasas de financiamiento que llegan al 70% deja a las empresas sin herramientas para sostener la actividad. “Las pymes están al límite. Ya no pueden acceder a créditos, y los bancos no las consideran sujetos de préstamo”, explicó Rosato a BAE Negocios.
El impacto sobre el empleo es directo: se multiplican los recortes de jornadas, las suspensiones y los despidos. Esta semana, por ejemplo, la petroquímica Río Tercero despidió a 124 empleados, mientras se aproxima el vencimiento de la conciliación obligatoria. “El ajuste golpea a todos los sectores. Se frena hasta la demanda en rubros como energía, gas y minería, lo que refleja el efecto dominó de esta crisis”, advirtió Rosato.
Las estimaciones de IPA son contundentes: se podrían perder hasta 300.000 puestos de trabajo durante 2025, no solo en pymes. Los sectores más comprometidos son textiles, calzado, autopartes, metalúrgica, bienes de capital y papelería. Las únicas actividades que se sostienen —aunque sin grandes márgenes— son alimentos, agroindustria y energía.
Desde el Observatorio IPA también advirtieron que, aunque el EMAE mostró un crecimiento del 5% en mayo, ese dato responde a una base estadística baja y no refleja una recuperación real. “El avance lo lideró el sector financiero, mientras que la economía real sigue mostrando señales de fragilidad”, dijo Rosato. Para las pymes, no hay rebote que alcance: necesitan medidas urgentes que aborden la presión fiscal, el costo energético y la falta de competitividad para poder sobrevivir.