La planta de Dánica en Llavallol reabrirá el próximo 27 de enero

La historia de Dánica comenzó en 1940, de la mano de un inmigrante danés. Sin embargo, no fue hasta 1963 que la planta de Llavallol, conocida como "Flora Dánica", lanzó al mercado su primera margarina vegetal bajo la marca Dánica.

En los años ‘70, la publicidad de la empresa marcó una época. Un anuncio icónico mostraba a una niña con dos colitas saltando la soga mientras repetía una pegadiza canción que quedó grabada en la memoria colectiva. El personaje alcanzó tal popularidad que fue incorporado al logo de la marca.

En el comercial, la madre pedía: “Mariana, andá al almacén de la esquina y traeme Dánica Dorada”. La niña salía alegremente a cumplir el encargo, repitiendo mientras saltaba la soga: “Dánica Dorada, Dánica Dorada”. Cuando parecía olvidarse del pedido, lo recordaba cantando: “Era para untar, era para untar”.

En 2005, la empresa modernizó su línea de margarinas, apostando por productos más saludables. Comenzó a fabricar alimentos libres de grasas trans, sin colesterol y enriquecidos con nutrientes esenciales y vitaminas. En 2011, el control mayoritario de Dánica pasó al conglomerado brasileño Brasil Foods (BRF), formado por las firmas Perdigão y Sadia. La operación incluyó también la adquisición de Avex, con un monto total de $630 millones.

Sin embargo, en 2018, BRF vendió sus activos en Argentina como parte de un plan global de reestructuración. Fue entonces cuando el grupo cordobés Beltrán, uno de los principales referentes de la industria cárnica del país, adquirió Dánica junto con Avex y su planta productiva.

Desde entonces, los trabajadores denunciaron intentos de modificar el convenio colectivo de trabajo, falta de insumos y el vaciamiento progresivo de las instalaciones. En 2020, la compañía había ingresado en un Procedimiento Preventivo de Crisis, y en 2021 firmó un acuerdo para garantizar la continuidad de las operaciones. Sin embargo, los altos costos laborales, junto con un entorno de recesión económica y un mercado en contracción, precipitaron el cierre.

Ahora, la reapertura de la planta representa un respiro para la comunidad de Llavallol, que había visto cómo se apagaban las chimeneas de un emblema industrial de la región.

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