Un informe del CEPA detalla el impacto del DNU 70 en el complejo yerbatero

La reciente intervención gubernamental en el sector de la yerba mate, a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) presentado por Javier Milei el 20 de diciembre, generó un profundo impacto en la industria yerbatera. Este decreto, que busca desregular la actividad yerbatera, contempla la derogación de varios artículos de la ley 25.564, entre ellos los que otorgan al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) la facultad de fijar precios y registrar a los productores en Misiones, epicentro de la producción junto con Corrientes.
La respuesta del sector no se hizo esperar por parte de los productores e incluso el propio gobierno provincial, quienes han logrado la suspensión temporal de ciertas disposiciones del DNU relacionadas con el INYM.
La principal preocupación del sector radica en la propuesta de liberalización de precios, lo que podría llevar a la quiebra de numerosas empresas yerbateras. A esto se suma la reciente discrepancia entre los precios propuestos por los productores y los secaderos, lo que evidencia la tensión existente y la disparidad de precios en el sector.
Se evidencia que el DNU 70, la inacción del PEN y la apertura indiscriminada de importaciones desbalancean la cadena productiva yerbatera, cuya morfología expresa atomización en la producción y concentración en la industria. Si el INYM y las regulaciones asociadas al mismo, buscaban darle herramientas al sector con menor poder relativo en un claro escenario de mercado imperfecto, su eliminación agrava el estado de cosas. El precio al productor difícilmente logre recuperarse en los próximos meses, ya que la medida dispuesta por el DNU deliberadamente incide en la (des)organización al interior de la cadena de valor.
El DNU significa, entre otras cosas, la eliminación de la realización de acuerdos semestrales entre los distintos sectores participantes del INYM, que participan en la regulación del precio de la materia prima.
Esto es fundamental dada la morfología del mercado yerbatero: la producción primaria se encuentra atomizada, con 12.000 pequeños productores, la cuenca de producción cuenta con 228 establecimientos que operan como secaderos registrados a nivel nacional y 105 industrias molineras y fraccionadoras, pero sólo las 10 primeras del ranking de producción industrial acumulan 72,7% del mercado. Y los tres primeros (Las Marías, Liebig, Santa Ana) explican el 41%, a través de media docena de marcas y presentaciones de las más diversas.
A pesar de la suspensión de la aplicación del DNU por parte de la justicia, la inacción del PEN impide la convocatoria a reunión y, por ende, fijar precio.
El precio establecido por INYM a finales de 2023 había quedado retrasado como resultado de la aceleración inflacionaria de los últimos meses. Pero la implementación del DNU, a partir de abril, sumado a la inacción del INYM, generaron que el precio de materia prima alcance un valor de entre $260 y $300 (venta directa o a cooperativa con precios más cercanos a $300, mientras que a grandes industrias el precio era más bien bajo).
Si se analiza la relación entre lo que recibe el productor y el precio de góndola, el primero sólo logra captar 5,8% del precio de venta en góndola, es decir, 3,1 p.p. menos que en junio 2023.
Esta cuestión se agrava por la decisión del gobierno de reducir impuestos por 120 días a las importaciones de productos de primera necesidad incluidas las materias primas y la primera elaboración de yerba mate. De acuerdo a los datos publicados por INDEC, las importaciones de yerba mate canchada y yerba mate excluida simplemente canchada (molida, lista para empaquetar), proveniente de Paraguay y Brasil, en los primeros seis meses de año alcanzaron 7,18 millones de kg., 394% más que el mismo periodo de 2023.
¿Quiénes importaron? El aumento de las importaciones corresponde a las grandes industrias yerbateras de Corrientes y Misiones. Las Marías y La Cachuera explicaron el 70% de lo que ingresó desde Paraguay y Brasil, seguido por la Importadora Sudamericana SRL, una firma radicada en zona Norte del Gran Buenos Aires que se dedica a importar marcas de consumo masivo y trae a la Argentina la yerba mate canarias, según lo consignado por el medio Plan Bde Misiones.
El perjuicio a los productores es muy claro: Ingresan la materia prima a un costo promedio de 1,2 dólares el kilo que, al valor oficial más el impuesto país da unos $1.333, en cambio, la yerba canchada que se compra en secaderos se paga a $1.800, por lo tanto, en este momento los industriales reponen stock a precios bajos y el pagan menos al productorlocal por la canchada o la hoja verde, además de estirar los plazos de pago, generándoles un fuerte perjuicio.
Adicionalmente, tal como se observa en otros mercados, el consumo interno, producto de la sensible caída del poder adquisitivo, cayó 15 puntos i.a. en el primer semestre del año. Los datos estadísticos registrados por el Instituto Nacional de la Yerba Mate revelan que, durante el mes de junio de 2024, el volumen de yerba mate elaborada a salida de molino alcanzó 19,9 toneladas: 15,0% menos que junio 2023 y el valor más bajo de los últimos 6 años.
No es la primera vez que se recorre el camino de la desregulación en el sector. En los noventa se desreguló el mercado, eliminándose la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) y el Mercado Consignatario Nacional de la Yerba Mate Canchada. En la actualidad, el DNU pareciera seguir esta misma lógica con la llamada "modernización" que se propone para el INYM, dentro del paquete de "desregulación" de la economía. En esa década, el valor de la yerba canchada por tonelada, así como de la yerba verde, caen sostenidamente a lo largo de la década a un tercio y a un quinto de su valor, respectivamente. En el caso de la yerba canchada, el valor se ubicaba en $930 pesos/dólares en 1990, lo que equivalía a 1 dólar el kilo y se desploma a $349 pesos/dólares en 2001, equivaliendo a sólo 35 centavos de dólar el kilo de yerba. La hoja verde también sufre una caída en su valor por tonelada, desde $202 pesos/dólares en 1990, a $42 pesos/dólares en el año 2001. En paralelo, el precio en góndola de la yerba se mantuvo estable en toda la década. La desregulación sectorial en la década de los 90 significó un claro perjuicio a los productores yerbateros.
Como contracara, desde 2001, con la creación del INYM el comportamiento del precio al productor de hoja verde y yerba canchada en términos reales recupera el terreno perdido aumentando 246% y 255% respectivamente entre 2002 (su punto más bajo) y el año 2023.
Fuente: CEPA