El Banco Central comenzó esta mañana la operación con la que, sostiene, cerrará la última canilla de emisión monetaria: la recompra de los seguros de liquidez sobre títulos públicos, conocidos como puts, que el propio BCRA les había vendido a los bancos para que aceptaran financiar al Tesoro. En el mercado hay dudas sobre qué movimientos habrá en la curva de deuda en pesos una vez que los bancos se queden en su poder con una montaña de $17 billones de títulos (en su mayoría largos) no asegurados. Tanto en las entidades financieras como entre los analistas ya hay quienes esperan que el Tesoro ofrezca algún tipo de canje para intentar evitar movimientos disruptivos en medio de las presiones cambiarias.

Luego de una serie de negociaciones y también de las acusaciones de Javier Milei contra un banco por haber hecho uso del seguro que el propio Banco Central le había vendido, a última hora de este martes la autoridad monetaria anunció la convocatoria formal para la recompra de los puts. La operación estará abierta este miércoles y jueves entre las 11:00 y las 16:00 y la liquidación hará este mismo jueves.

La recompra se hará por el valor de la prima que pagaron los bancos para acceder al seguro, ajustada por inflación. Esto implicará que, si cada uno de los bancos decide aceptar la propuesta y rescindir todos los puts que tiene en su poder, el BCRA deberá emitir entre $180.000 millones y $300.000 millones para readquirirlos, según distintas estimaciones privadas y de fuentes públicas. Es el costo que elige pagar el Gobierno para evitar que, en caso de corrida, las entidades tengan la posibilidad de ejecutar de un saque buena parte de los casi $17 billones en bonos asegurados.

¿Qué son los puts?

Los puts son opciones de liquidez que el Central les vendió a las entidades financieras para que estas aceptaran prestarle al Tesoro e implican un compromiso de recompra de los títulos asegurados por parte de la autoridad monetaria cuando los bancos decidan desprenderse de ellos. Existen dos modalidades. La mayoría de estos seguros ofrecen la posibilidad de ejecutar el contrato en cualquier momento. Una porción más chica de los puts solo puede ejercerse un mes antes del vencimiento del bono asegurado.

Este tipo de instrumentos comenzó a colocarse el año pasado, cuando la gestión de Alberto Fernández impulsó a los bancos por esta vía a participar de las licitaciones de la Secretaría de Finanzas. Sin embargo, también fueron utilizados en gran cuantía por el gobierno de Javier Milei durante los primeros meses, como parte de la estrategia inicial para estimular a las entidades financieras a migrar sus tenencias de pasivos remunerados del BCRA a deuda del Tesoro.

El problema es que esa masa de pasivos que había corrido el Central de su balance y la había derivado al del Tesoro, al estar cubierta con puts, constituía una deuda latente para la entidad que preside Santiago Bausili ya que, en última instancia, podía verse forzada a responder con emisión monetaria en caso de que un cambio en el humor del mercado desatara una ola de ejecución masiva de los contratos. Una muestra de ello se dio hace pocos días, cuando el Banco Macro hizo uso de su opción de venta al BCRA por $2 billones. Una decisión que desató la ira del Presidente.

En los despachos oficiales calculaban el stock remanente de puts en alrededor de $17 billones. La consultora 1816 lo estimó algo por debajo de ese número luego de la última ejecución.

Como los títulos en cuestión estaban respaldados por el BCRA, no computaban para el tope de financiamiento al Tesoro que tienen las entidades financieras por normativa. Para allanar el camino a la recompra, el Central dispuso esta semana que esos títulos sigan sin computar para ese límite aun después de que se rescinda el put. Así, en los hechos, los bancos aumentarán su exposición a “riesgo Tesoro”.

Milei mencionó en el último tiempo que terminar con los puts era uno de los pasos necesarios para desarmar el cepo cambiario, aunque luego fue sumando otras condiciones (como el hecho de que la inflación y el ritmo de devaluación converjan en torno al 0%) en una secuencia que pareció postergar nuevamente las perspectivas de la prometida apertura del control de cambios y sumó incertidumbre en el mercado.

Con todo, distintas voces ponen reparos en que esta operación guarde una relación tan directa con la posibilidad de mejorar las condiciones para salir del cepo sin sobresaltos cambiarios. Y plantean que, más allá de que no estén cubiertos con puts, los títulos tienen como contracara los depósitos de los ahorristas, que son en definitiva los que potencialmente podrían ir a presionar sobre el dólar.