FORO PERMANENTE DISCAPACIDAD: Carta abierta al Presidente de la Nación

Sr. Presidente Milei, Ud. se expresó ofensivamente hacia quienes plantean la distribución del ingreso ante el país que según Ud. prospera: “Envidiosos hijos de re mil putas que empiezan a reclamar por la distribución del ingreso” y “El motivo que mueve a los socialistas es la envidia y se lo tienen que decir en la cara hasta que sientan vergüenza de ser zurdos.”
Me resulta muy lamentable que Ud., que tiene la misión de invitar a todos a participar de la construcción de este país, promueva el desprecio hacia quienes piensan de una manera que no coincide con lo que Ud. sostiene.
Me pregunto cómo se sienten quienes sinceramente plantean la necesidad de que nuestro país ofrezca oportunidades a todos al escuchar sus palabras. Y qué pasa en los niños o jóvenes que ven al Presidente tratar de esta manera a estas personas. Seguramente aprenden que todos aquellos que tienen determinadas ideas por el sólo hecho de tenerlas son unos hijos de rmp. y que no se puede dialogar ni intercambiar ideas con ellos.
Ud. promueve violencia porque mueve a quienes comparten su pensamiento a enfrentar a quienes hagan estos planteos hasta que se avergüencen de tener esas ideas.
Que nuestra tierra se alegre de que sus habitantes sean capaces de desarrollar pensamiento, de expresarse o de silenciarse si les parece oportuno, pero no porque experimentan la presión de otros que los hacen callarse. Que nadie se avergüence de decir lo que piensa, pero sí nos avergoncemos de callar cuando el que preside el país ofende y envía a ofender a quien piensa de manera opuesta a sus ideas.
No aceptemos que se busque imponer una única manera de pensar. La construcción social se empobrece con una única perspectiva y se enriquece con la diversidad de miradas. Toda opinión debe ser escuchada con atención y nadie debe ser silenciado por tener una determinada postura. El respeto entre todos y el intercambio de opiniones es el clima para edificar una comunidad.
Además, Sr. Presidente, afirmar la distribución de bienes no es un pensamiento solamente de los “zurdos” como Ud. dice. Muchos, desde distintos lados, sostienen lo mismo porque hay personas que necesitan apoyos para superar condiciones de vida que impiden o dificultan su desarrollo y su digno vivir.
La distribución no habla de regalo, sino de posibilidades para que quienes experimentan desventajas puedan enfrentarlas sin tener que ser héroes de la vida. Lamentablemente ciertas propuestas excluyen muchos de los bienes básicos a los que todos los hombres tienen que poder acceder.
Sea capaz, junto con su equipo, de comprender lo diverso y crear condiciones donde todos desde sí vean que son invitados a construir la sociedad.
Le recuerdo a Ud., que se dice conocedor de la Palabra de Dios, que ella es creadora de vida, no de violencia ni de vergüenza. Somos los hombres los que la hemos usado para ofender y lastimar.
Pero no solo cuestiono sus palabras, sino los aplausos que las mismas recibieron. Cómo aplaudir la violencia, cómo aplaudir el desprecio, cómo aplaudir el no respeto. Qué hubiera pasado si en vez de referirse a los “zurdos” hubiera criticado a los que tenía delante. Seguramente lo habrían abucheado, habrían hecho silencio y quizás, con cierta valentía, se hubieran levantado y retirado ante tal ofensa, pero como sus consideraciones eran para otros nada pasó.
No podemos dejar que crezca el desprecio entre los que habitamos este país. El camino no es unos sí y otros no. El gran desafío es construir entre todos. Nadie es descartable y nadie es nadie, incluso Ud. Sr. Presidente.