Micheli y Yasky dijeron que no se puede apurar la unidad porque el proceso exige "madurez y debate"


Los secretarios generales de las Centrales de los Trabajadores de la Argentina Autónoma (Ctaa) y de los Trabajadores Argentinos (CTA), Pablo Micheli y Hugo Yasky, aseguraron en una entrevista conjunta con Télam su voluntad de "reunificar" a ambas corrientes, aunque coincidieron en que ese proceso se producirá recién en 2018, cuando expiren los mandatos de las dos conducciones y apelando a "una gran madurez".

Yasky adelantó que en el encuentro de las dos conducciones del jueves próximo se analizará "la convocatoria a una Marcha Federal Educativa, en la que participarán todos los sectores de la actividad -gremios, estudiantes, científicos, universitarios- porque "el gobierno procura encorsetarla, achicarla y destruirla".

También ese día se analizará la convocatoria a "una Marcha por el Trabajo, la Producción y el Salario", lo que permitirá constituir "los núcleos para llamar a dos o tres Marchas Federales este año".
"Esa actividad se incrementará a medida que se acerque el mes de julio y se enmarcará en un cambio cualitativo a partir del debate y las resoluciones conjuntas nacionales", puntualizó Yasky en una entrevista que ambos dirigentes concedieron en la sede de Télam.

Para Micheli, no es posible acelerar los tiempos de esa reunificación porque "el proceso exige debate y madurez" para que "la futura CTA única, en 2018, sea fuerte e irrompible".

Al respecto, señaló que los dirigentes de ambos sectores fueron elegidos por el voto directo y secreto de los afiliados -a diferencia de lo que ocurre en la CGT- y "no pueden cortarse de forma caprichosa los mandatos", a la vez que privilegió para este año "el plan orgánico de acción a largo plazo para constituir un gran frente popular con orientación, criterio y programa", en el que aspira a que "la conducción de la CGT sea parte".

Micheli opinó que "la unidad de la CTA será una fuente de esperanza para los jóvenes, porque para eso fue creada, es decir, para aplicar una nueva práctica y modelo sindical", y aseguró que en otros sectores gremiales hay dirigentes que "siempre son oficialistas porque solo quieren permanecer en sus cargos".

Yasky fue taxativo al asegurar que "el gobierno intenta fracturar la unidad del frente sindical, que se evidenció en la multitudinaria marcha del 29 de abril de 2016", por lo que la futura convergencia de la CTA "la fortalecerá ante una gestión que elige con quiénes discutir la política para imponer su agenda".
"Las CTA no hubiesen refrendado el acuerdo trucho antidespidos. Trabajo no acciona ni utiliza las herramientas legales.
Tampoco aplica cuando debe la conciliación obligatoria, como en Clarín. La fortaleza de la CTA será más que la suma de ambas partes. El objetivo es construir un camino distinto para el movimiento sindical y los trabajadores; más participativo, democrático y apegado a las tradiciones de lucha, lo que generará mejores condiciones para que los gremios de la CGT sean más abiertos al análisis de las acciones comunes necesarias", puntualizó Yasky.

En ese sentido, afirmó que hay sectores de la CGT que procuran garantizar "la unidad en esa central para persistir en la inacción y, algunos, hasta se enojaron por la decisión del jueves último de suspender el diálogo porque convalidan las acciones del gobierno".
"Los sectores de la CGT que quieren luchar tendrán mejores condiciones para hacerlo si las CTA se unifican. La corriente hizo en su momento una propuesta gremial ausente en el país", aseveró.

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