La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la ley de Tarjetas de Crédito

Esta madrugada, los diputados dieron media sanción a un proyecto distinto al aprobado en el Senado, lo que generó reiteradas advertencias de los legisladores respecto de un conflicto con la otra Cámara que impediría que salga la ley, al menos en lo inmediato.

La reforma de la Ley de Tarjetas de Crédito y Débito era el último tema a tratar en la prolongada sesión de la Cámara baja. Ya en la madrugada de este jueves, el debate concluyó con la aprobación del proyecto por 134 votos a favor, 34 en contra y 7 abstenciones.

En la votación en particular se modificaron dos artículos, el 4° y el 13°. En particular, este último modifican los porcentajes de las tasas estableciendo una gradualidad en la baja de los aranceles. La misma lleva a partir del 31 de diciembre próximo la suma de 2,6% para tarjetas de crédito y 1,3% para débito; a partir del 1° de enero de 2018, la suma de la tasa de intercambio será de 2,3% para crédito y 1,15 débito; y a partir de 2019 2% y 1%.

El oficialismo aclaró que para las pymes la reducción sería inmediata, pero ante un pedido expreso de la diputada Elisa Carrió se dejó constancia de que las medianas empresas estaban incluidas en ese beneficio.

El tratamiento de este proyecto se extendió durante una hora y 8 minutos y concluyó a las 4.02 de la madrugada, luego de que a las 3.18 se pasara a un cuarto intermedio para tratar de evitar que, como todo parecía indicar, terminara pasando a comisión. Lo cierto es que el debate había estado signado por una maniobra sin antecedentes de parte del oficialismo, que ignoró la media sanción del Senado y dictaminó sobre su propio proyecto.

Esta situación fue cuestionada incluso por diputados del propio oficialismo, y fueron muchos los que advirtieron que en caso de aprobarse el proyecto, el Senado no lo votaría, por una cuestión de “colisión de intereses”. Así, al cabo de un debate de poco más de una hora, cuando los diputados estaban a punto de votar, el presidente del bloque FpV-PJ, Héctor Recalde, presentó una moción para remitir el proyecto a comisión, ante lo cual el diputado de la Coalición Cívica Fernando Sánchez advirtió que todos debían saber que el tema no volvería a ser tratado hasta el año que viene. Asimismo recordó que a pesar de las diferencias, en la comisión todos los bloques habían firmado el dictamen.

“De ninguna manera tenemos ánimo de demorar”, aclaró Héctor Recalde, quien sostuvo que bien podía tratarse el proyecto del Senado en extraordinarias. Sin embargo, justo antes de votar Recalde volvió sobre sus pasos y pidió en cambio constituir la Cámara en comisión para modificar el proyecto directamente en el recinto.

Sergio Massa intervino para aclarar que “todos los bloques tenemos la voluntad de encontrar una solución esta misma noche”, por lo que sugirió “hacer un cuarto intermedio de 15 minutos y tratamos que esta noche misma podamos votar un proyecto que resuelva el problema de los comerciantes y solucionar el tema de los consumidores”.

El presidente del bloque oficialista, Mario Negri, aclaró que el orden natural del tratamiento del proyecto establecía la necesidad de votar a continuación del debate, e introducir en particular las modificaciones correspondientes. “No podemos inventar cosas”, aclaró, con lo que coincidió el presidente del Cuerpo, que llamó a votar el cuarto intermedio solicitado por el líder del FR, el cual fue aprobado. Pasado el mismo, a las 3.35 se procedió a votar el proyecto con el resultado mencionado.

La iniciativa motorizada por los diputados Daniel Lipovetzky y Eduardo Amadeo y apoyada por la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) fija nuevos aranceles para las tarjetas: 2% en el caso de las de crédito, y 1% en caso de las de débito.

Miembro informante del proyecto fue el diputado Daniel Lipovetzky, quien recordó que la ley de tarjetas de crédito “hace 10 años que no se modifica”, y destacó la necesidad de aplicar una modificación más amplia que la de las comisiones. “El proyecto prevé una rebaja de las comisiones que le cobran a los comercios para las tarjetas de crédito y de débito”, dijo, pero sumó la propuesta de que “en el mercado de la adquirencia no esté monopolizada por una sola empresa como hoy, y que cada empresa de tarjeta de crédito tenga más de una empresa de adquirencia”.

Acotó que el proyecto otorga facilidades para los consumidores en la posibilidad de darse de baja, que a partir de la aprobación de la norma podrán hacerlo a través de internet.

“Creemos que las comisiones que hoy se cobran a los comercios son muy altas”, comentó y dijo esperar que la baja en las comisiones repercuta también en los precios.

A continuación, el presidente de la Comisión de Finanzas, Eduardo Amadeo, apuntó que “llegamos a este proyecto después de una larga tarea de consenso, entre los comerciantes”, destacando puntualmente a CAME y la CAC, tras lo cual citó también las importantes funciones que se le están dando al BCRA. “Estamos introduciendo un cambio copernicano en este negocio”, aseguró, precisando que “esta ley obliga a que esta estructura oligopólica se rompa”, pero atribuyó al Banco Central la obligación de evitar que eso no suceda. “En este proyecto ganan claramente las pymes y los consumidores, que van a tener más competencia y menores costos”, garantizó.

Desde la otra vereda, el diputado del FIT Pablo López cuestionó la forma como se llegó a la discusión de la ley, criticando que la semana pasada se convocara a debatir un proyecto que no figuraba en el sitio web de la Cámara, y que luego ni siquiera se conociera qué proyecto se estaba discutiendo. “Los proyectos los discuten con los empresarios y no los discuten con los diputados”, se quejó el legislador salteño, que consideró que “esta modificación no modifica nada en cuanto a la usura que sufren los usuarios de tarjetas, todo se mantiene en pie”.

Por el Frente para la Victoria-PJ habló en primer lugar el exministro de Economía Axel Kicillof, quien se quejó porque el proyecto tratado fuera conocido recién el jueves pasado, en una reunión en la que pensaron que iban a tratar el proyecto aprobado por el Senado. Sin embargo se encontraron con la sorpresa de que “se había echado prácticamente a la basura ese proyecto y se había presentado otro”. Y el otro proyecto, dijo, en lugar de un solo artículo tenía 15, y con el mismo “se le permite a las tarjetas de crédito subirles el cargo que les cobran a los usuarios”, dijo entre otras críticas.

Habló de “un subterfugio” consistente en que se hubiera aprobado un proyecto en el Senado en un sentido y en Diputados se avanzaría en otro similar pero que iría en colisión con el del otro cuerpo. Consecuencia: no saldría ninguno, anticipó.

Criticó también se desregularan las comisiones para todas las tarjetas que no sean las bancarias, y por otra parte señaló que el proyecto establece que la autoridad puede regular las comisiones, lo que puede terminar en que en lugar de bajar, las comisiones suban.

Advirtió que “va a ser más caro comprar con tarjeta que en efectivo”, y terminó alertando que “todo este proyecto se quería aprobar a carpeta cerrada”. Así las cosas, y por entender que el proyecto “tiene oscuros intereses encerrados”, anticipó su rechazo al proyecto.

El kirchnerista Alejandro Abraham atribuyó la situación que lleva esta demanda de los comercios a la necesidad de los mismos a demandar “un paliativo” frente a la crisis generada por el Gobierno. “Hubo una intención deliberada de llegar hasta el final (del período ordinario) para meter otro proyecto”, estimó, calificando esa actitud de “cuasi extorsiva”. Para el mendocino, “se ha querido ayudar al sector bancario”, y estimó que no saldrá este año ninguna ley en ese sentido.

El proyecto sancionado por unanimidad en el Senado que no fue tomado en cuenta proponía rebajar del 3% al 1,5% las comisiones bancarias por el uso de tarjetas de crédito, y eliminaba las correspondientes a las tarjetas de débito, que actualmente son del 1,5%. En cambio el oficialismo fijó otros aranceles: 2% para las tarjetas de crédito y 1% para las de débito.

Además, la iniciativa impulsa fomentar la competencia en el mercado de tarjetas, para evitar la monopolización –hoy la firma Prisma concentra buena parte de este mercado-, y propicia que para las ventas a realizar con tarjeta de crédito, el comerciante pueda incluir en el precio final el costo de las comisiones.

También, se establece que el titular podrá comunicar su voluntad de finalizar la relación contractual en cualquier momento, “a opción del titular, en forma presencial, por instrumento privado de fecha cierta o por mecanismos electrónicos de comunicación”.

“Consideramos que el presente proyecto tiene a ordenar el proceso de adquisición de bienes con tarjetas de crédito y/o débito, y a su vez a poner un límite a las tasas que se pretenden cobrar por su uso, protegiendo tanto al comerciante como al usuario/consumidor”, expresan los fundamentos.

back to top