La difícil situación de los diarios del interior

La nueva y errónea política de medios de comunicación implementada por el actual Gobierno Nacional acaba de revertir uno de los preceptos básico del periodismo: el oficialismo coloca a la libertad de empresa por sobre la libertad de prensa a partir de poner en grave riesgo de supervivencia a una amplia mayoría de los diarios PyMes del interior del país.
La realidad económica de la prensa escrita ante la voracidad del avance de las nuevas tecnologías, sumada a las nuevas y variadas demandas sociales en la era digital, se ha vuelto conyuntural y ha puesto en jaque -a pasos agigantados, a una velocidad alarmante- aquella predicción sobre la desaparición de los diarios de papel.
Los problemas estructurales de la industria gráfica también han aportado lo suyo. Los costos de producción (papel, chapa, tinta, etc) se elevaron a niveles muy superiores a los de la inflación actual. La carga se ha vuelto cada día más agobiante.
En los últimos siete meses más de 2.000 trabajadores de prensa se quedaron sin empleo en la Argentina, según un pormenorizado informe que elaboró en estos días el diario Jornada de Chubut.
La mayoría de ellos pertenecía a medios de comunicación del interior, los más afectados por la nueva política de medios con presunta intención de “reducir gastos” redireccionó la pauta oficial a los grandes medios de alcance nacional.
El panorama para los diarios del interior no solo se ha vuelto oscuro por verse repentinamente privado de la pauta oficial, sino también por el desolador estado de la economía con pautas privadas en franca caída y ventas de ejemplares en marcado retroceso.
A ellos hay que sumarle las penurias económicas de los gobiernos provinciales y municipales, que también han reducido drásticamente sus pautas oficiales.
El Diario de La Pampa, no ha permanecido ni permanece ajeno a esta situación. Por supuesto que se han analizado todas las variables. Y comprendido está que había que inicar el camino de la mentada reconversión empresarial.
El primer paso para hacerle frente a la revolución tecnológica lo dimos en el mes de agosto de 2010, con la puesta en marcha de una actualización permanente de nuestra página web y su correspondiente comercialización publicitaria.
Sin embargo, además de otros factores, la desregulación que existe en el área -y la consecuente proliferación de sitios digitales en manos de cuentapropistas (sin ningun tipo de costos: laborales, impositivos, de produccion, etc)- hace sobre todo que en estos denominados pagos chicos, como el nuestro, se bastardee, mercado publicitario y se ponga el jaque la rentabilidad de esa legítima y única fuente de financiamiento.
Ese catastrófico escenario se termina de completar con la remanida y no casual (más bien causal) ausencia de una política de estado, que por supuesto tampoco sorprende.
El Gobierno Nacional viene demostrando por estos días que ni siquiera tiene una respuesta a las demandas de aquellos sectores con los que incluso encuentra empatía: la protesta de los temberos es un claro ejemplo de ello.
Gravedad e indiferencia
La gravedad institucional que tiene el tema no debería pasarle -por ejemplo- a ningún legislador nacional, muchos de ellos tan proclives a presentar pedidos de informes.
Porque más allá de las discrecionalidades que haya cometido el kirchnerismo en el reparto de la publicidad oficial, que deben ser denunciadas, investigadas y juzgadas en el caso que se haya cometido algún delito contra el Estado, no se puede intentar corregir un error con otro error más grave.
El acceso a la publicidad oficial por parte de los medios de comunicación es un derecho y, a la vez, un eslabón de la cadena que conforma el derecho al acceso a la información pública que tienen todos los ciudadanos.
En el caso de El Diario, la pauta nacional que recibió en los últimos 4 años nunca alcanzo a cubrir ni siquiera el 5% de nuestro costo mensual de produccion.
La “estrategia” que impulsa éste nuevo gobierno, de la mano de Marcos Peña -entre otros- ya empezó a cobrarse varias víctimas: en los últimos meses unos cinco diarios del interior del país se han presentado en convocatoria preventiva de crisis (reducción de días de salida, reducción de personal, reducción de jornada laboral, reoubicación de personal, etc).
Otros han tomado un camino aún más dramático: tal es el caso del diario La Mañana de Córdoba, el cual tras casi veinte años de editarse en la provincia mediterránea debió cerrar sus puertas hace pocos meses, agobiado por una situación financiera que se agravó de manera terminal por el corte de la publicidad oficial.
Otro caso paradigmático es el del diario La Nueva Provincia, incluso con una estructura superior y más fuerte que la mayoría de los diarios Pymes del país: el periódico de Bahía Blanca decidió a los pocos meses de iniciado este año empezar a salir menos días a la semana para “ahorrar costos” y adecuarse a la cada vez más marcada tendencia de consumo de medios a través de internet.
La realidad que viven por estos días los diarios de Chubut sirve también para graficar la difícil situación de la prensa escrita: todos tienen graves dificultades para poder abonar los salarios y los aguinaldos de sus empleados. Y en Comodoro Rivadavia, por ejemplo, la situación de Canal 9 es poco menos que dramática, con empleados que fueron despedidos y vueltos a tomar, pero que no saben qué les deparará el destino.
Las empresas, a su vez, tampoco pueden trasladar los aumentos de producción, al valor del ejemplar-publicidad, debido a que aumenta aún mas el ya disminuido grupo de lectores-auspiciantes, que agobiados por su situación económica, deciden reducir gastos por algún lado.
Sabido es que los diarios del interior guardan una relación de lectores por ejemplar equivalente a una vez y media más que la que existe en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Y ya no caben dudas de que el periodismo regional cumple un rol fundamental en el crecimiento de las distintas comunidades. Sin medios locales -o con cada vez menos- las posibilidades de reflejar lo que ocurre en cada comunidad o región se reduce peligrosamente.
Y vale un ejemplo concreto: no está bien que los lectores, oyentes o televidentes se enteren antes de un choque en la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires que de un accidente en una ruta o calle de su pueblo o ciudad.
En conclusión, los diarios del interior están viendo seriamente afectada su situación.
Por eso es que este domingo 7 de agosto más de 60 diarios PyMes de diferentes provincias argentinas, al unísono, están alertando a voz en cuello su riesgo de desaparición.(El Diario de La Pampa)