Despedido de Alpargatas en La Pampa: “Las políticas de Macri nos están destruyendo”

“Es uno de los días más tristes de mi vida”, resumió Martín Lobos, empleado en Alpargatas durante 25 años. Victoria, con 28 años de antigüedad -otra despedida- dijo que “hubo momentos buenos y malos, pero este es el peor”. El día después se vive con una mezcla de dolor, resignación e incertidumbre.
El día después, lo que queda es el dolor y la incertidumbre. Una tristeza que se mezcla con algo de resignación. Tanto se veía venir la decisión, tanto se informó sobre episodios similares en otros puntos del país, tanto se instaló como natural el despido o el cierre de fuentes laborales, que la reacción a los despidos en Calzar estuvo lejos de ser furiosa.
Más que convocar a movilizaciones o resistir la decisión empresarial, trabajadores y trabajadoras tragaron saliva, se secaron las lágrimas, se abrazaron hasta donde pudieron. Hubo quienes ni siquiera tuvieron la chance de despedirse de sus compañeros y compañeras, en esa escena brutal que significaron los pasos finales: llegaron hasta su lugar laboral y se notificaron de la decisión empresarial.
El costado humano se mezcla con las decisiones políticas. La economía, la apertura indiscriminada a las imporaciones, metió la cola para este sacudón que ahora padece un centenar de familias que ya no forman parte de la firma textil.
Algunos la veían venir, algunas lo esperaban. Para otros fue un baldazo de agua fría. Hay empleados y empleadas que no llegaban a la década en ese lugar, pero en otros casos llevaban hasta 30 años trabajando en el mismo sitio, que ya se había vuelto un lugar de identidad.
Victoria tiene 54 años de edad. Llevaba 28 en la empresa. Cuenta que ya era un lugar de pertenencia. “Hubo años buenos y malos. Este es uno de los peores momentos. Hemos vivido otros, pero este es uno de los peores momentos”, dice, acongojada, en medio de algunos abrazos comprensivos.
Aunque admite que “estaba esperando un arreglo”, se le abre una etapa de interrogantes sobre su futuro: “Ahora no tengo pensado nada”.
Martín Lobos es otro trabajador con importante antigüedad: llevaba 25 años trabajando en la planta. “Hacía mucho que veníamos con esta angustia. Se tenía que definir. La seguiré luchando, como siempre. Seguiré abocado al arbitraje, con mi agrupación, y buscaré otra cosa para hacer, siempre he sido un trabajador”, dice.
Quedarse sin su trabajo, cuenta, “es muy fuerte”. “Estuve 25 años acá adentro y ver de la forma en que se van es doloroso. Hoy ha sido uno de los días más tristes de mi vida”.
“Ojalá que la gente que se quede pueda seguir teniendo laburo. Si me pongo a pensar lo que pasó en San Luis, donde empezaron así y después cerró la fábrica, esto parece ir en el mismo camino... ojalá que no, pero las políticas de (Mauricio) Macri nos están destruyendo a todos, pasa en todo el país y en La Pampa se veía venir”.
Aclara que aun en los últimos tiempos “siempre tuve esperanzas, pero... Ojalá la gente que se queda tenga esperanzas y se pueda quedar con el laburo, porque la situación afuera está muy difícil”.
Otro de los trabajadores echados es Lucas: “recibí el telegrama de despido. Yo tenía diez años de antigüedad. Habrá que ver que sigue. Es una lástima por los compañeros que se están yendo. Es un día muy triste”.
Lo puede la resignación: “Es lo que toca, la industria siempre es la golpeada. Lo que me dicen es que se abrió la importación y no se vende. Se cumple un ciclo. Igual, con 100 personas no sé cuánto tiempo va a durar la fábrica”, advirtió. Sobre su futuro, dijo que tiene “algunos proyectos personales” y fue optimista: “Creo que nos va a ir mejor afuera que con esta incertidumbre, soy un agradecido a Alpargatas, pero se cumple una etapa. Por lo menos yo entiendo que no es el fin del mundo. Y Alpargatas no es ajena a la crisis que se vive en el país”.
“Uno no se la puede agarrar con la gente de acá porque eso viene de arriba. Lamentablemente tenemos que volver a empezar. Tenemos que agachar la cabeza y seguir para adelante”, aseguró otro de los despedidos.
Un trabajador con ocho años de antigüedad dijo que “una fuente de laburo que se pierde. Voy a enfriar la mente, uno está un poco caliente. No tengo nada pensado, pero algo voy a hacer. Salimos con la indemnización completa, pero no es bueno perder el trabajo”.(El diario de La Pampa)