Una nueva provocación de Javier Ibáñez: Intenta reemplazar a los trabajadores despedidos del INTI

En el INTI queda demostrado, más que nunca, que no sobra nadie. Las autoridades en medio de una "mesa de negociación" para  reincorporar trabajadores les mandan reemplazos para intentar anular sus vacantes.

En las últimas semanas han intentado reemplazar a los trabajadores despedidos por trabajadores de otros sectores o, en algunos casos, del mismo.

Por supuesto, esto no es un problema de los trabajadores que son obligados a cumplir esa orden (exceptuando a los asesores que vienen al INTI con la única intencionalidad) que, presionados por un contexto de despidos son obligados a suplir a los compañeros despedidos. El problema es la Gerencia de RRHH a cargo del cuestionado Ernesto Luna que, necesitando cubrir el trabajo que se dejó de hacer por la falta real de la persona que lo realizaba, manda a otro trabajador a realizarlo, provocando así una mayor caos institucional.

Esta situación deja en evidencia varios hechos. Por una parte, queda demostrado que los despidos no fueron por un problema de sobredimensionamiento y exceso de personal sino, por el contrario, por un problema netamente político. El objetivo fue eliminar al elemento activo y dinámico del INTI, que fue (y es) la base de la organización gremial que todos estos años permitió obtener diversos derechos. Como este era el objetivo principal, ni Ibáñez ni Luna evaluaron el trabajo realizado por el técnico o profesional y, literalmente, anuló el puesto con su despido.

Este mismo problema, está en la base del desplazamiento reciente de un director con 30 años de carrera. La resolución que le saca el cargo indica sin rodeos que fue por no estar en condiciones de llevar la reestructuración adelante y por no estar “alineado al Plan Estratégico”, es decir a la política de las autoridades. Esta obligación de estar “alineado” no es más que el intento de eliminar el pensamiento crítico en el organismo, lo que es netamente contradictorio con lo que se espera aflore en una Institución de ciencia y técnica.

Pero las implicancias del accionar de las autoridades que reemplazan a despedidos tomando a gente de otros sectores, son aún más profundas.

Menos trabajadores después de Pascuas

Esta línea de vaciamiento de sectores se profundizará con el Decreto que se firma la semana próxima y abre el proceso de Retiros "voluntarios". Esta medida además de reducir personal (una de las condiciones para otorgar el retiro es que el superior no pida reemplazo de quien se va), indefectiblemente, traerá aparejado más despidos. La caída de líneas de trabajo e incluso el cierre de sectores por "falta de personal" como consecuencia de los 258 despidos efectuados y de los retiros "voluntarios" por venir pondrán en jaque el puesto de cientos de trabajadores que se quedarán literalmente sin equipo de trabajo (jefes y pares) y por lo tanto, sin tareas.

Es una prueba más de la responsabilidad de Javier Ibáñez y -el usurpador de título- Ernesto Luna por vaciar los lugares de trabajo y pretender llevar al INTI a su mínima expresión a través de despidos, tercerizaciones y privatizaciones. La necesidad de cubrir esos lugares refuerza el pedido de la reincorporación inmediata de los 258 despedidos del Instituto.

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