Jóvenes de La Garganta Poderosa fueron torturados por Prefectura Naval

Ezequiel Villanueva Moya, de sólo 15 años, e Iván Navarro, de 18, ambos habitantes de la Villa 21 y miembros de la Revista La Garganta Poderosa y del movimiento homónimo, fueron secuestrados el sábado por más de 10 uniformados a bordo de tres móviles de la Prefectura Naval Argentina, golpeados y amenazados con cuchillos y armas de fuego, y disparos al aire incluidos. También les robaron la ropa.
Fue una noche de terror para los jóvenes, que se dirigían a sus casas. Primero, los pararon policías federales para revisarlos y a Navarro le pegaron "una trompada", según relató el agredido. Al no encontrarles elementos acusatorios, los dejaron ir. Pero ahí comenzó el calvario.
A pocos metros, fueron interceptados por los tres móviles de Prefectura, con cuatro efectivos cada uno. Los hicieron ingresar a uno de los vehículos y los trasladaron a una garita ubicada en la esquina de Osvaldo Cruz e Iguazú. Allí, según denunciaron, los golpearon. Luego, les taparon la cabeza y los subieron a otro auto.
Los trasladaron a un descampado lindero al Riachuelo. "Cuando ya había unos 10 prefectos, uno dijo que nos iban a matar porque, total, nadie nos iba a reclamar", relataron los adolescentes a través de un posteo de "La Garganta...". Después llegaron las trompadas en la cara y palazos en las piernas.
"Nos obligaron a tirarnos al piso y hacer flexiones de brazos, hasta que uno le saltó sobre la espalda a Ezequiel y otro me preguntó dónde quería el tiro", continuó Navarro. Pero hubo más.
"Alterados, como sacados, nos esposaron a un caño y dispararon varios tiros al aire mientras nos quitaban las camperas que", manifestó. También les colocaron un cuchillo en el cuello y les sacaron las zapatillas y las cadenitas.
¿Podía pasar algo más? Uno de los prefectos colocó su arma en la nuca de Iván y lo obligó a rezar: "para que no te mate", le estampó. Ahí les soltaron las manos, los encañonaron y los hicieron huir a la carrera.
Ayer se presentaron en la Fiscalía de Pompeya para prestar declaración y, entre otros, los recibió el prefecto Leandro Adolfo Antúnez, uno de los torturadores.
La denuncia fue radicada y, tras la intervención del fiscal Marcelo Munilla Lacasa, Antúnez se encuentra detenido.
(Infonews)
Foto: La Garganta Poderosa