Miles de peregrinos en San Cayetano por los problemas laborales

Miles de personas marcharon hoy hasta Liniers, al santuario de San Cayetano, en un renovado reclamo por pan y trabajo. Durante la peregrinación, no faltaron vigilias, misas y rezos de familias, amigos o grupos parroquiales.

Un trabajo del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (Indecom) destaca que más de un 20% de personas asistirá por primera vez a la procesión de San Cayetano y que el pedido por la preservación del empleo aparece como la principal plegaria de los fieles.

El sondeo realizado sobre un total de 72 parroquias y organizaciones barriales de la Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Mar del Plata, Santa Fe, Gran Rosario, Córdoba y Mendoza. Allí, se les consultó a los inscriptos si será su primera visita al santuario, si lo harán como un simple ritual o si lo harán para pedir trabajo o para agradecerlo.

El estudio detalla el número de fieles anotados para viajar este año a la fiesta religiosa “es la más alta que se registra desde 1991”. En ese caso, todas las iglesias reconocieron que este año, reclutaron un 20% más de voluntarios para asistir a los fieles, dado que se espera un amplio crecimiento en el número de devotos.

La investigación arrojó que el número de visitantes superará largamente los 500 mil”.

A su vez, el sondeo destaca un dato por demás revelador: el 23,5 % de los fieles lo harán por primera vez, siendo que el 12,4 % lo hace para pedir por la preservación de su fuente laboral, el 6,2 para pedir trabajo y el 4,9 restante para agradecer o cumplir una promesa.

En tanto, a nivel general, entre nuevos y asiduos concurrentes, el 43,7 % de los encuestados reconoció que pedirá “por la preservación de su trabajo ante el temor de perderlo”, el 24,6 % venerará al santo “por más trabajo o por mejoras laborales”, el 19,8 % rezará “para conseguir trabajo”, y el 11,9 restante lo hará como un simple ritual “para que no le falte pan y trabajo a su familia”.

La carta completa del papa Francisco:

"Querido hermano: Dentro de pocos días celebramos la fiesta de San Cayetano. Por medio tuyo quiero hacer llegar mi saludo y bendición a tantos hombres y mujeres que se congregarán en los diversos templos del país dedicados al Santo para pedir pan y trabajo o para agradecer el hecho de que no les falte. Recuerdo conmovido los 7 de agosto en Buenos Aires. La Misa en el Santuario de Liniers y luego el recorrido de la cola de la gente hasta el Estadio de Velez. Saludar, escuchar, acompañar la fe de ese pueblo sencillo... y tantas veces, ante la angustia de hombres y mujeres que quieren y buscan trabajo y no encuentran ..., sólo atinaba a un apretón de manos, una caricia, mirar esos ojos humedecidos de dolor, y llorar dentro. Llorar sí, porque es duro cruzar tu vida con un padre de familia que quiere trabajar y no tiene posibilidad de lograrlo. A San Cayetano pedimos pan y trabajo. El pan es más fácil conseguirlo porque siempre hay alguna persona o institución buena que te lo acerca, al menos en Argentina donde nuestro pueblo es tan solidario. Hay lugares en el mundo que ni esa posibilidad tienen. Pero trabajo es tan difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos. El pan te soluciona una parte del problema, pero a medias, porque ese pan no es el que ganás con tu trabajo. Una cosa es tener pan para comer en casa y otra es llevarlo a casa como fruto del trabajo. Y esto es lo que confiere dignidad. Cuando pedimos trabajo estamos pidiendo poder sentir dignidad; y en esta celebración de San Cayetano pedimos esa dignidad que nos confiere el trabajo; poder llevar el pan a casa. Trabajo, esa T (que junto con las otras dos T: Techo y Tierra) está en el entramado básico de los Derechos Humanos; y cuando pedimos trabajo para llevar el pan a casa estamos pidiendo dignidad. La sabiduría de nuestro pueblo usa un dicho para calificar a quien, pudiendo trabajar no lo hace: "Ese vive de arriba". Y nuestra gente menosprecia a quienes "viven de arriba", porque arteramente atisban en ellos una cierta falta de dignidad. Querido Arancedo: que en esta fiesta de San Cayetano todos los Obispos sepamos acompañar a nuestros hermanos que piden pan y trabajo. Y lo hagamos con cariño, cercanía y oración, y pidamos también para nosotros esa gracia: que nunca nos falte trabajo, ese trabajo al que nos envía el Señor y que nos confiere dignidad. Por favor, no te olvides de rezar por mí. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide. Fraternalmente, Francisco."

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