Hoy recordamos a Marita Verón

Marita Verón fue secuestrada en San Miguel de Tucumán el 3 de abril de 2002. Tenía entonces 23 años y vivía con su pareja, David Catalán, padre de su hija Sol Micaela.
Por recomendación de una vecina, Patricia Soria, enfermera de la Maternidad de San Miguel de Tucumán había acudido allí para colocarse un DIU. El 3 de abril debía volver para hacerse unos estudios ginecológicos; le habían remarcado que debía acudir con su DNI.
Susana Trimarco, su madre, empezó a buscarla al ver que no regresaba a la hora prevista. Ese mismo día hizo la denuncia correspondiente. La intensa búsqueda que comenzó Susana hizo que empezaran a surgir indicios y testigos que afirmaban haber visto a su hija y que le indicaban que podía haber sido llevada a La Rioja.
Con el testimonio de una víctima rescatada, Fátima M., surgieron nombres como Liliana Medida, madama que regenteaba varios prostíbulos de la provincia, sus hijos Gonzalo Gómez y el Chenga Gómez, que también estaban en el “negocio familiar”. Fátima sostuvo haber dormido junto a Marita en la casa de Daniela Melhein en Yerba Buena, Tucumán, a donde había sido trasladada desde La Rioja y luego vuelta a trasladar.
Así, a lo largo de los años, otras víctimas rescatadas o bien que lograron escapar de las redes de trata afirmaron haber compartido cautiverio con Marita, haber estado presente cuando la llevaban a la Rioja y haber visto cómo modificaban su aspecto mediante tintura del cabello y lentes de contacto de color.
Los padres de Marita, la investigación policial y los sucesivos fiscales que intervinieron en la causa han sostenido que se trató de un secuestro con fines de trata de personas para la prostitución.