Hoy recordamos a Salvador Mazza

Nació en la ciudad de Buenos Aires el 6 de junio de 1886 y falleció en Monterrey, México el 9 de noviembre de 1946 a los 60 años de edad. Su infancia transcurrió en la localidad de Rauch, provincia de Buenos Aires.
En 1910 se graduó de médico en la Universidad de Buenos Aires. Durante su formación, se dedicó a la bacteriología, la química analítica y la patología, y además fue Inspector Sanitario y participó de las campañas de vacunación en la provincia de Buenos Aires. Paralelamente fue nombrado bacteriólogo del entonces Departamento Nacional de Higiene.
Mazza estudió también en la sede tunecina del Instituto Pasteur dirigida por el bacteriólogo y entomólogo Charles Nicolle, Premio Nobel de Medicina del año 1928.
Retornó a la Argentina en 1925y hospedó a Nicolle quien estaba interesado en las enfermedades endémicas que existían en el norte argentino. Nicolle fue un gran impulsor de la creación de un instituto para la investigación y la diagnosis de las enfermedades endémicas americanas.
En 1928 Mazza organizó la primera Sociedad Científica de Jujuy y luego concretó la Misión de Estudios de la Patología Regional Argentina (MEPRA), la institución de estudios epidemio-lógicos más importante que existió en el país.
La notoriedad de Mazza está estrechamente ligada al Mal de Chagas. Esta enfermedad fue descubierta en el año 1909 por Carlos Ribeira Justiniano Chagas (1879-1934), un joven científico brasileño comisionado por el Ministerio de Salud Pública de Brasil para estudiar la presencia de focos de paludismo en el nordeste de su país. Así, Chagas detectó enfermos que en la sangre presentaban el parásito Trypanosoma cruzi.
En 1912 Chagas presentó la enfermedad y el resultado de sus estudios en los ambientes científicos de Buenos Aires. En 1942 se contactó con el escocés Alexander Fleming con el objeto de organizar la producción de penicilina en Argentina y un año después obtuvo la primera producción argentina de tal antibiótico. Pero el gobierno argentino le dio la espalda, sin reconocer la tamaña magnitud de sus investigaciones, quitándole todo apoyo económico.
Salvador Mazza falleció de un infarto cardíaco mientras se encontraba participando de un congreso médico en Monterrey, México el 9 de noviembre de 1946.