Según Alberto Fernández: “Está mal medida la pobreza, si hubiera 40% la Argentina estaría estallada”



El presidente Alberto Fernández aseguró que la pobreza “está mal medida” porque si hubiera un 40,1% como dice el INDEC “la Argentina estaría estallada”.

En una extensa entrevista que le concedió a Noticias Argentinas dijo que “la pobreza se mide a través de la Encuesta Permanente de Hogares, es una encuesta. Yo me temo que la gente no diga toda la verdad, porque si le preguntas a una persona y te dice ´tengo un plan´, de ahí en más empieza a mentir porque tiene miedo de que se lo quiten”, resaltó el jefe de Estado sobre el cálculo que -a su entender- “comienza a ser muy impreciso”.

– ¿Cómo convive el ADN peronista con el 40% de pobreza?
– Si miras los 99 días iniciales de nuestro gobierno, hasta que empezó la pandemia, todos lo índices mejoraron. Te cae la pandemia con una deuda en dólares con el 77% del producto bruto. No teníamos nada de crédito, y aún así hicimos el ATP y protegimos el empleo privado, pusimos el IFE, la Tarjeta Alimentar, sostuvimos la Asignación Universal por Hijo. Yo me preocupé mucho por esos sectores y cada diciembre me anunciaban un saqueo y terminé mi mandato sin ningún saqueo y no es que tenía a los gendarmes en la  calle reprimiendo, sino que me ocupé de que llegara el oxígeno que necesitaban. Después el problema se potencia con la inflación y como la inflación se mide en función del dinero que ingresa, y bueno, en esos términos la pobreza se potencia.

– Usted expresó dudas sobre la medición de la pobreza
– Absolutamente, si las tengo, creo que está mal medida la pobreza.

– ¿Hay menos de 40% de pobreza?
– Es que si hubiera semejante cantidad de pobreza, la argentina estaría estallada. Yo no puedo entender cómo se concilia que haya 40% de pobreza y al mismo tiempo llevemos 37 meses consecutivos de creación de empleo registrado. Tengamos constatados que 1.300.000
puestos de trabajo fueron registrados en nuestro gobierno. El consumo lleva 30 meses consecutivos de crecimiento y no es consumo
de los sectores altos, porque en los bajos también es algo. Hay algo que no me cierra y como la pobreza finalmente se mide a través de la Encuesta Permanente de Hogares, es una encuesta. Lo que yo me temo es que la gente, como pasa en las encuestas políticas, no diga toda la verdad, porque si le preguntas a una persona que tiene una familia qué ingreso tiene y te dice “tengo un plan”, de ahí en más empieza a mentir porque tiene miedo de que se lo quiten. Si además del plan tiene una changa, la niega, si además del plan, tiene un trabajo en negro, lo niega, si su mujer cobra la AUH y la Tarjeta Alimentar, la niega. Entonces el cálculo comienza a ser muy impreciso. Lo hablé muchas veces con Marco Lavagna y él alguna razón da a lo que yo digo porque nosotros medimos la pobreza solamente por una encuesta, en un tiempo donde las encuestas además han demostrado la falibilidad.

– ¿Qué pasa con los planes sociales?
– Hay que tener presente como desmontar el tema de los planes. Le dijimos a las empresas que si tomaban a esta persona nosotros les íbamos a seguir pagando el plan, y las experiencias fracasaron porque la gente prefiere quedarse con la seguridad del plan, antes que con la incertidumbre del trabajo. Ahora, el sistema ese hay que revisarlo porque no es que la gente no trabaja, trabaja, pero no trabaja en blanco.

– Hay trabajadores registrados que son pobres
– En ese punto tengo muchas dudas, porque en nuestro gobierno jamás cerramos la paritaria, todas funcionaron. Cuando me dicen a mí hay salarios registrados por abajo de la línea de pobreza me cuesta creerlo porque quiere decir que hubo un sindicalista que no cuidó eso, me cuesta creerlo. Me da la impresión que es muy difícil que haya algún trabajar registrado que cobre por debajo de la línea de pobreza porque jamás le puse un límite a las paritarias.

– ¿Cuál es el obstáculo para terminar con los planes?
– Yo creo que el obstáculo en gran medida pasa por algunas organizaciones sociales que hay hecho de eso una mecánica de financiamiento de sus propias políticas y también la consciencia del que recibe el plan. La certeza de que ese plan lo va a tener mientras viva, eso termina en un gran desaliento en buscar otro trabajo en blanco.

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