En el Senado se retomó el debate sobre la ampliación de la Corte Suprema

Un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Justicia y Asuntos Penales del Senado retomó este martes el debate sobre la ampliación de la Corte Suprema de Justicia, un tema que marcha a fuego muy lento y sin impulso por parte del oficialismo, sino de un sector de la oposición dialoguista.
Por su parte, luego del fallo del máximo tribunal contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, desde Unión por la Patria afirmaron estar de acuerdo en llevar la integración de cinco a siete miembros, con paridad de género y representación federal. El número no es un dato menor: esa cantidad propone el salteño Juan Carlos Romero, acérrimo anti-K y aliado del Gobierno.
Al encuentro de este martes asistieron reconocidos especialistas, pero, al momento de las preguntas, la reunión se cortó abruptamente y el kirchnerismo -que había estado presente, a diferencia de otras reuniones- quedó sin explayarse en críticas a la Corte.
El que llegó a preguntar antes que el encuentro se diera por finalizado, porque el Salón Illia debía usarse para otra comisión, fue Oscar Parrilli. El senador cercano a CFK le preguntó a Ricardo Gil Lavedra, actualmente presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, sobre la “imparcialidad” y “apariencia de imparcialidad” que deben tener los jueces y si consideraba que la tuvieron los magistrados que condenaron a la exmandataria.
“Todos coincidimos en que necesitamos jueces independientes, imparciales y que tengan apariencia de imparciales”, expresó Parrilli para preguntarle al invitado si creía que hubo “imparcialidad razonable o apariencia de imparcialidad razonable, por ejemplo, en el juez Julián Ercolini”, el primero en juzgar la causa Vialidad, cuya esposa, María Julia Kenny, “trabajaba como asesora de prensa del ministro (Germán) Garavano” durante el gobierno de Cambiemos, cuando fue realizada la denuncia por Javier Iguacel.
Además, el legislador mencionó a “Rodrigo Giménez Uriburu, que fue juez y presidente del tribunal oral, y jugaba al fútbol en la quinta Los Abrojos con el expresidente Mauricio Macri”. También citó a “Diego Luciani, el fiscal estrella” y Jorge Gorini, juez del tribunal oral en primera instancia, que “tuvo 16 partidos de pádel con el presidente Macri en Olivos”.
“Gustavo Hornos tuvo siete reuniones con Macri antes de dictar los fallos contra Cristina Kirchner”, denunció y nombró al fiscal Sergio Mola, que “también jugaba al pádel en Olivos”.
Finalmente, Parrilli cuestionó el “fallo inédito en una semana” que mandó a prisión a CFK, firmado por los jueces de la Corte, de los cuales dos “fueron designados a dedo por Macri y aceptaron”, en alusión a cuando se los nombró por decreto a Horacio Rossatti y Carlos Rosenkrantz, más allá que después tuvieron acuerdo del Senado.
Antes que Gil Lavedra pudiera responder, el senador Juan Carlos Romero manifestó: “Aquí no hemos venido a hacer un tribunal para juzgar a la Corte o la Justicia”. Y consideró que los invitados tenían que estar “liberados de tener que hacer un juzgamiento de cuestiones cotidianas”.
“La idea que viene rondando hace tiempo es que cuando el fallo me gusta es justicia legítima y cuando no me gusta es lawfare”, se quejó y admitió que “la culpa lo tenemos los políticos, de haber politizado las decisiones judiciales y haber judicializado cuestiones políticas”.
Para el legislador, hay que “salir de esta encerrona que tenemos de que no hay diálogo político hace 20 años”. “La traba que tenemos es política, incrementar o no el número de la Corte es también una cuestión política que no resuelve los temas jurídicos, resuelve la integración”, agregó.
Al contestarle a Parrilli, el exministro de Justicia y Derechos Humanos sostuvo: “No voy a opinar de un caso concreto, yo respeto las decisiones judiciales, este es nuestro Estado de Derecho, sin perjuicio que cualquiera pueda criticar las decisiones judiciales, pero hay que respetarlas”.
Por su parte, consideró que “no es posible que no se haya sancionado hasta el presente un código de ética” que “recoja los Principios de Bangalore”. “El proceso de relegitimación de la justicia pasa también por parte de los comportamientos de los jueces; los jueces tienen que tener un comportamiento intachable, ser juez no es un privilegio, es una restricción”, afirmó y señaló que “muchas veces los jueces actúan corporativamente”, algo que observó desde el Consejo de la Magistratura.