El oficialismo obtuvo luz verde a las privatizaciones de empresas estatales y aprobó el RIGI con tres votos de Unión por la Patria

En medio de una sesión maratónica y tras la aprobación en general de la ley Bases, el Senado votó en particular los distintos capítulos del articulado del mega proyecto enviado por la Casa Rosada.
Dentro del paquete, la Cámara alta le dio luz verde a los pasajes referidos a la reforma del Estado, que incluyen la privatización de diferentes empresas estatales.
Este articulado, contemplado dentro del entramado II, "Reforma del Estado", culminó con un empate 35 a 35, un escenario similar a lo ocurrido con la aprobación en general del proyecto ómnibus.
Por ese motivo, debió desempatar la vicepresidenta y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel, quien una vez más le dio la llave del triunfo al Gobierno.
Como a lo largo de toda la jornada, el Gobierno nacional accedió a distintos cambios con el objetivo de rescatar los capítulos más espinosos, entre ellos, el de privatizaciones.
Para eso, se incorporó dentro del artículo 3 la prohibición de disolver los organismos vinculados a la cultura.
A la vez, en el sexto se propuso incorporar a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) como organismo excluido de la facultad de intervenir.
Mientras que en el Artículo 7 se propone eliminar del Anexo a Aerolíneas Argentinas, Correo Argentino y RTA.
Por otra parte, se incorporó la “Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) como organismo excluido de la facultad de intervenir”.
En paralelo, el senador de La Libertad Avanza (LLA) por San Luis y miembro informante, Bartolomé Abdala, había anticipado la quita de Aerolíneas Argentinas, RTA y Correo Argentino del anexo relacionado con la posibilidad de privatización.
Conforme avanzó la noche, el oficialismo logró aprobar todos los títulos que sometió a votación: Emergencias y facultades; Reforma del Estado; Contratos y acuerdos transaccionales; Empleo registrado; Modernización laboral; Energía y Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
El RIGI, en particular, contó con los votos positivos de tres senadores de Unión por la Patria (UP), que terminaron apuntalando uno de los ítems más espinosos en el debate. Por eso, el tablero mostró un holgado 38 a 32 favorable a la iniciativa.
Tras la aprobación en general de la ley Bases, el Senado le dio luz verde al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), uno de los puntos más álgidos en la discusión entre el Gobierno y las provincias.
La iniciativa oficialista, que sufrió numerosos cambios en su periplo final, terminó imponiéndose por 38 votos a favor contra 32 en contra. Solo se ausentaron los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano, que responden al gobernador Claudio Vidal.
A los votos de la Unión Cívica Radical (UCR) -salvo Martín Lousteau-, el PRO, La libertad Avanza (LLA) y bloques provincialistas, se les sumaron las manos alzadas de tres legisladores de Unión por la Patria (UP).
Se trata del catamarqueño Guillermo Andrada, la tucumana Sandra Mendoza y la jujeña Carolina Moisés. Este ítem marcó la primera grieta puertas adentro del bloque celeste, que venía votando abroquelado por la negativa en los demás artículos.
Andrada responde al gobernador Raúl Jalil, quien tenía especial interés en la aprobación del Régimen, dada la matriz minera de la provincia. No logró, sin embargo, sumar el voto de su compañera de banca, la exmandatario Lucía Corpacci, quien se mostró en contra.
Lo propio ocurrió con Mendoza, quien dio luz verde contrario a lo que hizo su par Juan Manzur. El gobernador Osvaldo Jaldo es de los que mejor vínculo tienen con la Casa Rosada y estuvo a favor de la ley Bases desde el primer día. Incluso rompió el bloque de UP en Diputados para que sus tres legisladores votaran por el proyecto original.
Para salvar el articulado, el Poder Ejecutivo aceptó al menos cinco cambios al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) a contra reloj y con el objetivo que conseguir la aprobación en general de la ley Bases en el Senado.
Si los cambios son aprobados por el pleno de la Cámara alta, y luego en la votación particular si es que se abre para los artículos del RIGI, el texto de la norma deberá volver a la Cámara de Diputados para que vuelva a ser debatido y sancionado.