Falleció Nora Cortiñas, titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora

La titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, falleció a los 94 años tras permanecer varios días internada.
Norita, como le decían cariñosamente, era una madre "común" hasta el 15 de abril de 1977, cuando secuestraron a su hijo Gustavo, de 24 años. Lo buscó desde el primer día. Se sumó a Madres de Plaza de Mayo y participó en la búsqueda colectiva de verdad y justicia. Hasta principios de mayo, participó de las rondas de los jueves en la principal plaza del país. Con el tiempo tu nombre tomó otras dimensiones por su solidaridad permanente con infinidad de luchas. Podía ir hasta Santiago del Estero y defender campesinos, ponerse el pañuelo verde en la muñeca y pedir por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Era Norita, la "madre de todas las batallas".
Hasta el secuestro de su hijo, Nora Irma Morales era una madre "común". Estaba casada por Carlos Cortiñas, quien le propuso matrimonio cuando ella tenía 18 años. Se afincaron en la zona de Castelar, en el oeste del Gran Buenos Aires. Tuvieron dos hijos: Carlos Gustavo y Marcelo.
En los años 70, su hijo Gustavo se sumó a la militancia política como tantos jóvenes de su generación. Militaba en la Juventud Peronista (JP) y hacía trabajo social en la villa 31, en Retiro, donde conoció al padre Carlos Mugica. A Norita, como a cualquier madre, le preocupó que su hijo participara políticamente en una época de violencia política y represión estatal.
El 15 de abril de 1977 Gustavo fue secuestrado en la estación de trenes de Castelar. Tenía 24 años, estaba casado con Ana y tenía un hijo, Damián. Norita salió a buscarlo por todos lados. Al poco tiempo, se acercó a organismos de derechos humanos como la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) o la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).
Al mes del secuestro de Gustavo, fue a Plaza de Mayo. Un cuñado le había contado que un grupo de madres de desaparecidos se juntaban ahí para pedir por sus hijos e hijas. Ahí nació una nueva Nora. Sin dejar de ser la mujer que cosía y se dedicaba a su familia, se convirtió en una Madre de Plaza de Mayo. La búsqueda de Verdad y Justicia y la lucha contra la injusticia social del presente comenzaron a ser parte de su vida.
Con el kirchnerismo (2003-2015) mantuvo una equidistancia. Valoró las políticas de memoria y la reapertura de los juicios por los crímenes de la dictadura, pero no dudó en cuestionar algunas desigualdades sociales que aparecieron o señalar la responsabilidad estatal en crímenes como la desaparición de Luciano Arruga, víctima de la policía bonaerense.
En el último tiempo, se posicionó decididamente en contra de Javier Milei y, sobre todo, de la vicepresidenta Victoria Villarruel, hija de un represor y reivindicadora de la última dictadura cívico-militar de 1976. Fue de las personas que insistió para que este año, hubiera una sola marcha del 24 de marzo, aniversario del Golpe de Estado. No tuvo éxito.
Hace poco, en una entrevista le preguntaron qué le diría a todas aquellas personas que estaban desanimadas por el nuevo gobierno. Ya grande, pero muy lúcida, respondió: "Hay tiempo para reponerse al cambio. Nosotras no vamos a bajar los brazos. Y vamos a levantar siempre en alto las banderas de lucha de nuestros 30 mil detenidos-desaparecidos. Yo creo que esto va a salir bien. Vamos a salir adelante".
Reconocimientos a Nora Cortiñas
La última aparición pública de “Norita” fue el 24 de marzo pasado, cuando marchó en silla de ruedas para conmemorar un nuevo aniversario de la Dictadura Cívico-Militar de 1976 en el Día de la Memoria, Verdad y Justicia.
En ese momento, Nora Morales de Cortiñas fue reconocida en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires con el premio Jorge Morresi “a la trayectoria, al compromiso y a la defensa de la democracia y los derechos humanos”.
No fue la primera vez que la titular de Madres de Plaza de Mayo línea fundadora recibió una distinción por su recorrido como activista. Entre otras distinciones, Cortiñas posee tres doctorados Honoris Causa por la Universidad Libre de Bruselas en el año 2000, la Universidad de Salta, en 2004, y la UBA, en 2012.
Cortiñas era psicóloga social y docente universitaria en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Además, era una de las máximas referentes de la causa de los detenidos-desaparecidos durante el la última dictadura cívico militar y la represión ilegal llevada a cabo por el Estado.