España: La erupción volcánica en Cumbre Vieja podría durar entre 24 y 84 días

La erupción en La Palma es un “duro golpe” para la economía de la isla. Los municipios de El Paso y Los Llanos de Aridane, los más afectados por las lenguas de lava que bajan desde la montaña hasta la costa tragándose todo a su paso, son eminentemente agrícolas. En esta zona se recoge casi el 20% de la producción de plátano de la isla, que es la principal actividad económica de La Palma, y hoy unas 400 hectáreas están amenazadas por la lava. La erupción volcánica en Cumbre Vieja podría durar entre 24 y 84 días, con una media geométrica de unos 55 días de duración, según los cálculos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan).
La colada principal, que avanza a una velocidad de 200 metros por hora, entró ayer en el barrio de Todoque, que es una de las últimas poblaciones antes de entrar en las grandes extensiones plataneras de Los Llanos de Aridane, de gran valor económico y paisajístico. En ellas se producen cada año 20 millones de kilos de plátano que hoy están en riesgo y que, de perderse, sería una “debacle económica”, como indica el presidente de la Federación de Empresarios de La Palma (Fedepalma), Tomás Barreto.
Dada la proyección que se maneja de avance de la lava, gran parte de esa producción desaparecerá bajo la colada, y el resto corre riesgo de perderse por la falta de riego y la imposibilidad de su recogida, explica el presidente de la Asociación de Productores de Plátano de Canarias (Asprocan), Domingo Martín.
Y es que la lava arrasa con todo lo que hay a su paso, incluidas la red de comunicaciones, las líneas eléctricas, las carreteras y las tuberías de riego que permiten llevar el agua hasta las plataneras. “Hay que improvisar, ser rápidos y ágiles para intentar rescatar la producción que no se coma la lava. Hay que recoger lo que está a punto y seguir regando la que está en marcha. Si no, sería una tragedia”, apunta Martín.
El presidente de Fedepalma apunta que el invierno es la época en la que el plátano de Canarias adquiere mayor precio en el mercado peninsular y además hay más demanda, con lo que la pérdida de esa producción sería “un mazazo”. “Hay que sacar la burocracia del medio para actuar con celeridad y no llegar tarde. Hace falta decisión”, indica Barreto, quien asegura que “no se puede esperar al final de la erupción”.
La pérdida de esas fincas y de esa producción tendrá además un impacto “destacado” sobre el empleo no solo de las plataneras, sino de todas las empresas vinculadas al sector. “Hay cientos de empleos en juego”, indica. Sheila Armas, de 29 años, que es precisamente una de esas trabajadoras. Está empleada en una empaquetadora de plátanos en el barrio de El Remo y desde que entró en erupción el volcán la platanera está cerrada.
Lo mismo le ha ocurrido a su padre, que trabaja en una finca amenazada por la lava. “No sabemos lo que ha pasado con nuestra casa y ahora vamos a perder el empleo porque sin plataneras no habrá trabajo. No sé qué va a ser de nosotros”, indicaba Sheila, que ayer había pasado la noche con su hija, de cinco años, y su madre, María del Pino Rodríguez, en dos coches aparcados junto al campo de fútbol de El Paso, donde se ha instalado el primer punto de atención a los evacuados, que luego son derivados al albergue.
Su madre se muestra escéptica con las ayudas prometidas por las administraciones. “No siento coraje porque haya salido el volcán, pero sí rabia e impotencia porque me temo que los políticos no van a cumplir y que todo se quedará en un mensaje”, afirma María del Pino, que no ha querido ir al albergue para estar más cerca de su casa.
Según indica, si te alejas, el miedo y la incertidumbre “se acrecientan”. En la tarde de ayer, una vecina de El Paso y propietaria de una casa rural de la zona les ofreció esta vivienda y ya hoy no dormirán en el coche. Hoy son innumerables las muestras de solidaridad.