Miles de israelíes volvieron a salir a las calles de Jerusalén para exigir la renuncia del primer ministro, Benjamín Netanyahu

Miles de israelíes volvieron a salir hoy a las calles de Jerusalén para exigir la renuncia del primer ministro, Benjamín Netanyahu, juzgado por presunta corrupción y cuestionado por su gestión de la pandemia de coronavirus.
Alrededor de 50.000 israelíes se congregaron hoy en todo el país, con mayor concentración frente a la residencia oficial de Netanyahu en Jerusalén y frente a su casa privada en la ciudad costera de Cesárea.
Las manifestaciones se repiten día tras día, pero crecen exponencialmente en Jerusalén y se extienden por puentes e intersecciones de Israel hace ocho semanas, cada sábado, al terminar shabat (día de descanso en la religión judía).
"¿Cuándo haremos las paces entre nosotros?", fue una de las consignas más escuchadas entre las demandas de los ciudadanos, en alusión al histórico acuerdo mediado por Estados Unidos de normalización de relaciones con Emiratos Árabes Unidos (EAU), anunciado el jueves, según el medio Haaretz.
La decisión de EUA de reconocer al Estado de Israel dividió a Medio Oriente, con reacciones opuestas como la amenaza de Turquía de retirar su embajador de Abu Dhabi y la celebración de otras de las monarquías del Golfo Pérsico, como Omán y Bahréin, mientras que la dirigencia palestina acusó a EAU de "traicionar a Jerusalén y a la causa palestina".
Hace casi una década los países árabes de la región habían propuesto reconocer a Israel a cambio del fin de la ocupación de los tres territorios palestinos -Jerusalén este, Cisjordania y la Franja de Gaza-, pero Netanyahu aseguró que aún no ejecutó su plan de anexionar los principales asentamientos en Cisjordania porque Washington, su principal aliado, lo frenaba.
Además de perder el apoyo de gran parte de su electorado colono y derechista tras el pacto con la EAU a cambio de dilatar la anexión de Cisjordania, las protestas contra el primer ministro crecen a pasos agigantados, como la tensión por una posible ruptura de la coalición del Gobierno.
En este contexto, Netanyahu fue acusado esta semana de intentar forzar otras elecciones al no llegar a un acuerdo en los presupuestos generales con su socio de coalición, el centrista Benny Gantz, que le pedía un poco más de tiempo para negociar fondos por dos años en vez de uno.
Si la coalición de Gobierno no consigue acordar los presupuestos antes del 25 de agosto o enmendar la ley israelí como último recurso, el parlamento será disuelto e Israel estará abocado, por cuarta vez en menos de dos años, a celebrar elecciones.
Sin embargo, el ministro de Finanzas, Israel Katz, reconoció hoy al Canal 12 que "la amenaza de elecciones ha pasado" y se acercan a un acuerdo en el Gobierno de coalición.
Pero las declaraciones de Katz no limpian la imagen de Netanyahu, quien, paralelamente, está siendo juzgado por delito de fraude, cohecho y abuso de confianza en tres casos de corrupción, y a partir de enero, tendrá que acudir al juzgado tres veces por semana, informó la agencia de noticias EFE.
Además de la crisis económica, que se refleja en un 20% de desempleo frente al 4% en febrero, Israel atraviesa una segunda ola de coronavirus, que no puede controlar, y registra un total acumulado de 90.000 contagios y más de 660 decesos.