Grecia reprime a migrantes en la frontera con Turquía

Fuerzas de seguridad griegas reprimieron hoy por tercer día a migrantes que intentaron cruzar su frontera terrestre con Turquía, luego que las autoridades turcas informaran que ya no detendrían a aquellos refugiados que quisieran viajar a Europa.
Autoridades turcas informaron que una persona murió y cinco resultaron heridas del lado turco de la frontera por fuego proveniente de Grecia, algo que fue negado por Atenas.
La represión odespuéscurrió cerca de la localidad fronteriza griega de Kastanies, a lo largo de una cerca que recorre buena parte del límite terrestre en los lugares en lo que no está demarcada por el río Evros.
Turquía alberga a más de 4 millones de refugiados, en su inmensa mayoría sirios, pero hasta ahora les impedía salir en virtud de un acuerdo con la Unión Europea (UE) por el que recibe miles de millones de euros para asistir a los migrantes en su territorio.
Pero un reciente recrudecimiento de la guerra en el norte de Siria obligó a 1 millón de personas a dejar sus hogares y desplazarse a la frontera con Turquía, que la semana pasada anunció que ya no podría retener y asistir a tantos migrantes en su territorio.
La decisión desató tres días de enfrentamientos y caos en la frontera terrestre con Grecia, donde se han congregado unos 20.000 migrantes que deambulan por campos a la espera de poder entrar furtivamente al país cruzando la cerca o vadeando el Evros.
Según la oficina del gobernador de la provincia turca de Edirne, Ekrem Canalp, fuerzas griegas dispararon gases lacrimógenos, cartuchos de salva y munición real contra un grupo de migrantes reunidos en un área entre las fronteras de Grecia y Turquía.
El comunicado precisó que tres personas resultaron heridas en el pie, uno en la ingle y otro en la cabeza mientras que un sexto murió por una herida de bala en el pecho.
Sin embargo, Stelio Petsas, vocero del gobierno griego, rechazó categóricamente que sus fuerzas hayan herido o matado a los migrantes apostados en la frontera.
"No hay tal incidente con fuego de las autoridades griegas", aseveró Petsas y denunció que las autoridades turcas "crean y dispersan noticias falsas".
La decisión de Turquía ha indignado a muchos países europeos, entre ellos Grecia y Francia, que ayer acusaron al gobierno turco de "chantaje" y de alentar de modo deliberado a desesperados migrantes a ingresar de manera ilegal a territorio de la UE.
La frontera marítima de Grecia con Turquía también se vio presionada en los últimos días, con cientos de personas dirigiéndose a las cercanas islas griegas en botes, informaron medios locales.
Un niño murió a principios de esta semana cuando volcó el bote de goma en el que se trasladaba hacia la isla de Lesbos junto a otras personas.
Grecia ha dicho que la situación amenaza su seguridad nacional y ha impuesto medidas de emergencia como deportaciones exprés y congelar las solicitudes de asilo durante un mes.
Las máximas autoridades de la UE recorrieron ayer la convulsa zona fronteriza y anunciaron que enviarán a Greca 700 millones de euros de ayuda, además de barcos, helicópteros y vehículos especiales y más guardias fronterizos.
Esta incipiente crisis de refugiados en las puertas de Europa llega días después de que Turquía sufriera fuertes bajas militares en su intento de frenar una ofensiva de Siria y Rusia contra rebeldes islamistas en la norteña región siria de Idleb.
Idleb es el último bastión de los insurgentes alzados en armas contra el gobierno sirio desde 2011, y Turquía es el principal aliado y protector de esos rebeldes, que pertenecen en su mayoría a la rama siria de la red islamista Al Qaeda.
La renovada violencia en la zona provocó la llegada de casi 1 millón de civiles sirios a la frontera con Turquía, que teme que crucen a su territorio.
Hoy, en un discurso a los legisladores de su Partido de la Justicia y el Desarrollo, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió a los griegos y a otras naciones europeas que respeten los derechos de los migrantes y no los repriman.
También acusó a la UE de hipocresía, diciendo que acude en ayuda de Grecia "con dinero, barcos y soldados" para evitar una nueva afluencia de inmigrantes, pero ignora la difícil situación de Turquía con tantos refugiados sirios en su territorio.