España: Arrestan a un dirigente de Vox por un presunto delito sexual

Un dirigente de Vox fue detenido por un presunto delito sexual y la cúpula del partido ultraderechista español dijo hoy que era solo un militante de base, en un intento por aplacar el escándalo en plena precampaña de cara a las elecciones generales en España del mes próximo.
El detenido es José Antonio Ortiz Cambray, presidente de Vox en la provincia catalana de Lleida, a quien se investiga por supuestas agresiones sexuales a un joven mayor de edad en un centro para discapacitados, según las últimas informaciones.
Ante la detención del dirigente político, Vox comunicó a través de las redes sociales que Ortiz Cambray era "sólo un militante de base" y exigió a los medios españoles que se hicieron eco del arresto que "rectificaran".
No obstante, en las redes sociales de Vox a nivel provincial el detenido aparecía hasta hace unas horas como el máximo responsable del partido a nivel provincial.
Aunque muchas de las publicaciones fueron borradas, en la cuenta oficial de Twitter "VoxLérida", todavía hay entradas en las que se identifica a Ortiz Cambray como presidente del partido, por ejemplo, al presentar el 4 de marzo una denuncia por delito de odio ante la aparición de muñecos colgados del cuello en un puente con las siglas de Vox, Ciudadanos, PP (Partido Popular), socialista y Unidos Podemos.
El partido liderado por Santiago Abascal insiste en que fue engañado por Ortiz Cambray y que llevará a este "militante" ante el Comité de Garantías por presentarse ante la opinión pública como presidente de la formación en Lleida, algo que, según Vox, hizo de forma "siempre de personal y a través de las redes sociales".
Sin embargo, la versión de la cúpula partidaria es puesta en cuestión por otros datos que avalan el estrecho vínculo de Ortiz Cambray con Vox a un nivel orgánico.
El arrestado se presentó como candidato a Senador por Vox en las elecciones generales de 2016 y en los últimos tiempos, en pleno conflicto secesionista, protagonizó varios actos del partido en la provincia de Lleida.
Previamente, en las elecciones municipales del 2011, el político ultra fue candidato de la xenófoba Plataforma por Cataluña (PxC) en el alcaldía de Lleida, además de liderar la lista de esta formación en las generales de ese año.
Subestimado por los sondeos, Vox irrumpió de forma sorpresiva en las elecciones regionales de diciembre último en la sureña Andalucía, donde obtuvo 12 escaños y se convirtió en la llave para que la derecha desbancara a los socialistas del poder después de 36 años de hegemonía.
Ante las elecciones generales del 28 de abril, todas las encuestas ahora pronostican que la extrema derecha obtendrá representación en el Congreso de los Diputados español por primera vez en cuatro décadas, aunque difieren en cuanto al peso que tendrán, mientras Vox estima que llegará a los 50 diputados y volverá a ser decisivo.
Unas de las claves de su campaña está en la agresividad de sus mensajes en las redes sociales, donde provoca reacciones en cadena con sus posturas polémicas. Pero esta vez, los ultras se encuentran en el foco, no por su propia voluntad.