Francisco pidió a Europa que "los gritos de reivindicaciones no sustituyan la voz del diálogo"

El papa Francisco pidió hoy a líderes europeos que "los gritos de reivindicaciones no sustituyan la voz del diálogo", al tiempo que reconoció el derecho de los gobernantes a "gestionar la cuestión migratoria con prudencia".

Además, lamentó el "prejuicio laicista que no es capaz de percibir el valor positivo que tiene la religión para la sociedad" y llamó a "favorecer el diálogo, cualquier diálogo, es una responsabilidad fundamental de la política", afirmó el pontífice este sábado al hablar frente a representantes políticos y religiosos de Europa que participan de un seminario de tres días en el Vaticano sobre el futuro del Viejo Continente.
"Lamentablemente, se nota demasiado a menudo cómo esta se transforma más bien en un lugar de choque entre fuerzas opuestas. Los gritos de las reivindicaciones sustituyen a la voz del diálogo", lamentó Jorge Bergoglio de cara, entre otros, el presidente del Parlamento Europeo Antonio Tajani y el vicepresidente de la comisión europea Frans Timmermans.
"Desde varios lugares se tiene la sensación de que el bien común ya no es el objetivo primario a perseguir y ese desinterés lo perciben muchos ciudadanos", criticó Bergoglio en su intervención en el seminario "Repensando Europa", convocado por las conferencias episcopales del viejo mundo y las instituciones supranacionales de la UE.
"Encuentran así terreno fértil en muchos países las formaciones extremistas y populistas que hacen de la protesta el corazón de su mensaje político, sin ofrecer un proyecto político como alternativa constructiva", describió Francisco, en medio de una ola de avances de proyectos de centroderecha en varios países de la región, como Alemania.
"El diálogo viene sustituido por una contraposición estéril, que puede también poner en peligro la convivencia civil, o por una hegemonía del poder político que enjaula e impide una verdadera vida democrática. En un caso se destruyen puentes y en el otro se construyen muros. Hoy Europa conoce a los dos", aseveró.

En ese marco, en momentos de tensión en algunos países como en España por la avanzada secesionista catalana, Francisco afirmó que "los cristianos están llamados a favorecer el diálogo político, especialmente allí donde está amenazado y prevalece el enfrentamiento".
"Los cristianos están llamados a dar nueva dignidad a la política, entendida como máximo servicio al bien común y no como una ocupación de poder", pidió en su tercer dscurso a Europa en un año y medio, tras el que brindó en abril de 2016 al recibir el Premio Carlomagno y luego de haber reunido este marzo en el Vaticano a los 27 jefes de Estado de la UE.
"Esto requiere también una adecuada formación, ya que la política no es el arte de la improvisación, sino una alta expresión de abnegación y entrega personal en ventaja de la comunidad. Ser líder exige estudio, preparación y experiencia", reflexionó Bergoglio durante el encuentro en el Aula del Sínodo del Vaticano.

En un discurso especialmente largo, el papa argentino planteó también que "tal vez la mayor contribución que los cristianos pueden aportar a la Europa de hoy es recordar que no se trata de una colección de números o de instituciones, sino que está hecha de personas" ya que "lamentablemente, a menudo se nota cómo cualquier debate se reduce fácilmente a una discusión de cifras".
"Hoy toda Europa, desde el Atlántico hasta los Urales, desde el Polo Norte hasta el Mar Mediterráneo, no se puede permitir perder la oportunidad de ser ante todo un lugar de diálogo, sincero y constructivo al mismo tiempo, en el que todos los protagonistas tienen la misma dignidad", agregó Francisco.

Además, resaltó "la importancia del diálogo interreligioso para favorecer el conocimiento recíproco entre cristianos y musulmanes en Europa".

Sin embargo, expresó que "desafortunadamente, cierto prejuicio laicista, todavía en auge, no es capaz de percibir el valor positivo que tiene para la sociedad el papel público y objetivo de la religión, prefiriendo relegarla a una esfera meramente privada y sentimental".

Además, el papa volvió a referirise a la cuestión migratoria, en medio de los debates por las cuotas de acogida de cada país.
"Los emigrantes son un recurso más que un peso", afirmó, antes de reiterar su idea de que "el deber de toda autoridad de gobierno de gestionar la cuestión migratoria con la virtud propia del gobernante, es decir, la prudencia que debe tener en cuenta tanto la necesidad de tener un corazón abierto, como la posibilidad de integrar plenamente a nivel social, económico y político a los que llegan al país".
"No se puede pensar que el fenómeno migratorio sea un proceso indiscriminado y sin reglas, pero no se pueden tampoco levantar muros de indiferencia o de miedo. Por su parte, los mismos emigrantes no deben olvidar el compromiso importante de conocer, respetar y también asimilar la cultura y las tradiciones de la nación que los acoge", finalizó.

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