Cuba no encuentra evidencias sobre los "ataques acústicos" a diplomáticos de EEUU
Investigadores cubanos designados por el gobierno consideraron que no hay evidencias sobre los supuestos ataques acústicos a diplomáticos estadounidenses destinados en La Habana que provocaron renovada tensión entre ambos países.
Los especialistas cubanos no identificaron a "posibles autores ni personas con motivación, intención o medios para ejecutar ese tipo de acciones", según declararon en un reportaje emitido anoche por la televisión estatal.
Los funcionarios cubanos se quejaron de la falta de colaboración por parte de las autoridades de Estados Unidos que negaron a Cuba el acceso a los afectados por los ataques y a los informes médicos.
"Esta es una investigación en pleno desarrollo, pero para que pueda llevarse a éxito es imprescindible la participación plena y responsable de las autoridades de Estados Unidos", afirmó el teniente coronel Francisco Estrada, jefe de la sección de investigación criminal del Ministerio del Interior.
El gobierno de Estados Unidos informó que entre 2016 y 2017 más de una veintena de sus diplomáticos sufrieron supuestos ataques acústicos con una arma desconocida que les provocó náuseas, sordera y otros síntomas.
"Tales daños solo podrían realizarse con el empleo de aparatos de grandes dimensiones, que afectarían en un radio de acción determinado y no de forma selectiva como se alega", señalaron los especialistas cubanos en el reportaje, reproducido por las agencias de noticias DPA y EFE.
Cuba aseguró que, según sus investigaciones, para que se produzca un daño en las personas es necesario que estén expuestas a una presión acústica "con niveles superiores a entre 90 y 100 decibeles de señal".
Las autoridades isleñas examinaron a una veintena de personas que viven en las mismas zonas que los diplomáticos afectados y ninguno de ellos presentó alteraciones en su salud.
Tras conocerse la denuncia estadounidense, Cuba negó cualquier responsabilidad en los incidentes, además designó una comisión de investigación y permitió que el FBI viajara a La Habana para investigar en el terreno.
Como reacción a los sucesos, el mandatario norteamericano, Donald Trump, ordenó el retiro de más de la mitad de su personal diplomático en La Habana reduciéndolo al imprescindible y restringió la entrega de visas.
Las medidas son un freno a la política de deshielo entre Cuba y Estados Unidos que iniciaron a finales de 2014 los presidentes Raúl Castro y Barack Obama.