El papa Francisco recibe a representante de iglesia ortodoxa y continúa su acercamiento a Rusia

El papa Francisco dio hoy otro paso en su acercamiento a Rusia al recibir el encargado de la diplomacia de la poderosa Iglesia ortodoxa de ese país, Hilarión Alféyev, tras la visita de cinco días que el secretario de Estado del Vaticano Pietro Parolin hizo a Moscú en agosto último y que incluyó un encuentro con el presidente Vladimir Putin.
El Pontífice recibió hoy en su residencia en el Vaticano a Alféyev, presidente del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú y toda Rusia, en la práctica una suerte de canciller de la Iglesia afín a Putin, con la que comulga cerca del 75% de los rusos.
El encuentro de hoy, confirmado a Télam por fuentes de la oficina de prensa vaticana, se dio un mes después de la visita de Parolin, que en agosto confirmó el clima de "respeto, escucha y colaboración" a nivel bilateral, según describió entonces el diario oficial de la Santa Sede, L'Osservatore Romano.
Con sus encuentros con Putin y la jerarquía ortodoxa, la visita de Parolin marcó una nueva era en las relaciones entre el Vaticano y Moscú, con una apertura del Kremlin a tratar la relación bilateral por afuera de los vaivenes entre la Iglesia ortodoxa y la católica.
Es que la visita de Parolin a Rusia se dio un año y medio después del histórico encuentro en La Habana entre Francisco y el patriarca Cirilo, la primera reunión entre las máximas autoridades ortodoxas y católicas desde el año 1054.
Durante la visita de agosto, Parolin y Alféyev habían coincidido en "la necesidad de una solución pacífica para la región del Medio Oriente, en particular para Siria", según divulgó entonces la agencia oficial rusa Tass.
La posibilidad de que Francisco pueda convertirse en el primer pontífice de la historia en pisar suelo ruso fue por ahora puesta en duda por el propio Jorge Bergoglio, que a inicios de año aseguró a un diario alemán que para ir a Moscú "debería ir también a Ucrania", en consideración del conflicto limítrofe y territorial entre ambos Estados.
De todas formas, para un posible viaje papal cada país debe presentar una invitación de las autoridades civiles y de las Iglesias locales, una hipótesis que no parece imposible tras el reimpulso a las relaciones entre ortodoxos y católicos de febrero de 2016.