Italia prepara un "plan b" para el Mediterráneo luego de que tres ONG suspendieran los rescates

El gobierno italiano avanza en la preparación de un "plan b" para los operativos de salvaje de migrantes en el Mediterráneo luego de que el fin de semana tres ONG anunciaran la suspensión temporal de sus trabajos de rescate en alta mar como respuesta a las amenazas de las fuerzas costeras libias.
Luego de que Save The Children, Médicos sin Fronteras y Sea Eye hicieran pública su decisión de una "pausa" en las operaciones de rescate provenientes del norte de África, el gobierno italiano analiza utilizar naves comprometidas en misiones europeas para el rescate de personas en alta mar.
"Si hubiera que retomar las operaciones de manera intensa", Roma plantea la posibilidad de pedir que algunas de las naves implicadas en las operaciones europeas de rescate Sophia y Triton ayuden a la guardia costera con los rescates, según publicó este lunes La Repubblica en base a fuentes calificadas del ministerio del Interior.
Según cifras consultadas por Télam, las ONG se hicieron cargo en los primeros meses del año de 12.646 rescates en aguas mediterráneas, alrededor del 35% del total de personas que fueron salvadas tratando de llegar a Europa.
El fin de semana, Médicos Sin Fronteras (MSF), Save the Children y la alemana Sea Eye anunciaron la suspensión temporal de sus rescates a inmigrantes y refugiados que intentan cruzar el mar Mediterráneo en precarias barcazas o gomones en respuesta a las continuas amenazas de la Guardia Costera libia.
El gobierno libio reconocido por la comunidad internacional -apenas uno de los tantos poderes en pugna en el caótico y violento país norafricano- de establecer una "zona de búsqueda y rescate" con acceso limitado a las naves humanitarias.
Este anuncio fue entendido por organizaciones civiles y hasta el Centro de Coordinación del Rescate Marítimo de Roma como una amenaza contra los barcos humanitarios que se acercan a las costas libias para rescatar a cientos de inmigrantes y refugiados por día para evitar nuevos naufragios masivos en el Mediterráneo, a medio camino entre África y el sur europeo.
La nueva amenaza libia se conoció después de que el Parlamento italiano aprobara un plan de envío de naves al país africano para apoyar a su Guardia Costera en la "lucha contra el tráfico de personas y la inmigración ilegal", como había pedido Trípoli en el marco de la cooperación bilateral con su ex metrópolis colonial.
MSF es una de las tres organizaciones humanitarias que rechazó firmar el código de conducta de 13 puntos que el Ministerio del Interior italiano busca firmar con las ONG que operan en el Mediterráneo para permitirle usar sus puertos. Save the Children y Sea Eye sí accedieron al escrito impulsado por el ministro del Interior Marco Minniti y que tiene el apoyo de la Unión Europea, Naciones Unidas y la Iglesia italiana.
En lo que va del año, casi 117.800 llegaron a Europa desde el Mediterráneo y más de 2.400 fallecieron en el intento, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones.