IPA reclamó una mesa de negociaciones para evitar que las importaciones destruyan el empleo y provoquen una nueva crisis social

El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, le reclamó al Gobierno nacional la "urgente" creación de una mesa de negociaciones para "evitar una nueva crisis social", provocada por la aceleración del desempleo que generará en las fábricas el impacto de la apertura de las importaciones de manera indiscriminada. Al mismo tiempo, valoró el diálogo como "un espacio necesario para dejar de lado las mezquindades políticas o las falsas antinomias" que profundizan las diferencias.
"La decisión del Gobierno de liberar las importaciones de manera total, manifestada por el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, provocará el achique y el cierre de miles de fábricas, especialmente Pymes, lo que redundará en una crisis mayor aún de la desocupación. Y si bien aún no está totalmente desregulado el comercio exterior, sólo el anuncio que hizo el funcionario comenzó a generar zozobra entre los empresarios, que se encuentran armando sus planes para el 2025, y que ahora piensan en nuevas reducciones en la plantilla de trabajadores", alertó Rosato.
El presidente de IPA consideró que las declaraciones del funcionario nacional son "irresponsables", porque "dan una muy mala señala a los empresarios que por esta época definen las inversiones, que el propio ministro de Economía (Luis Caputo) está pidiendo en todos los foros a los que asiste, sabiendo que la plata de las multinacionales que aún no están en la Argentina llegarán recién una vez que el país haya salido de la recesión".
"Festejar que las góndolas estarán llenas de productos importados es una falta de respeto a la producción nacional, que está aportando para la baja de los índices de inflación, soportando aumentos en los costos por la suba de los servicios públicos, entre otros, y en el medio de una crisis del mercado interno, con consumidores que cada día compran menos por la falta de poder adquisitivo", se quejó Rosato.
El representante de la Pymes sostuvo que "el amesetamiento de la pérdida de empleo que se había logrado, luego de ocho meses de caída abrupta, podría interrumpirse para retomar el camino de nuevos despidos, ya que el anuncio de liberación de importaciones, con la continuidad de la presión tributaria y las pésimas condiciones para la competitividad exportadora llevará a las fábricas a achicar sus planteles de trabajadores".
"Si hay menos empleo, hay más recesión. Hoy la gente tiene miedo a perder su trabajo y, para resguardarse, contrae sus consumos. Una vez que lo perdieron, el efecto en la economía es devastador. La oferta en las góndolas, ya sea nacional o importada e, incluso, más barata, no servirá de nada, porque no habrá quién las compre. Y, en ese momento, lo peor que le puede pasar a la Argentina es el estallido de una nueva crisis social en las calles", aseguró.
En ese sentido, Rosato llamó al Gobierno a "crear una mesa de negociaciones, en donde estén sentados todos los actores de la producción nacional, para establecer una hoja de ruta en donde coincidan las condiciones de competitividad, para que la apertura del comercio exterior sea una decisión estratégica y no revanchista de sectores a los que se parece considerar como enemigos".
"Los industriales no pedimos sobreprotección, ni somos parte de ninguna grieta. Bajo las mismas condiciones de juego, tenemos la capacidad de competir de igual a igual con productos del exterior, incluso a pesar de que en los países de origen se les brindan beneficios para ganar mercados en el mundo, algo que acá no sucede. Nuestras fábricas tienen inversión en tecnología, en capacitación laboral y en innovación. Si nos ponemos de acuerdo en las condiciones de la apertura, el beneficio será de todos. El diálogo debe estar por encima de todos", afirmó Rosato.