La Pampa: En la construcción hay 4000 puestos menos de trabajo

El presidente de la Cámara provincial de la Construcción reveló que el gobierno nacional garantizó algunas grandes obras en las provincias con mayor caudal de votantes y para beneficio del 5% de las empresas -las más grandes- pero sumió en una crisis y un futuro incierto a las pymes del sector y a otras regiones del país.

Antes del impacto negativo de las políticas nacionales del macrismo había más de 7.000 personas ocupadas en el sector de la Construcción. Ahora son solo 2.500.

Las cifras patentizan una realidad: la industria de la Construcción se vino a pique y las pequeñas y medianas empresas atraviesan una situación de total incertidumbre, según describió el presidente de la Cámara que en nuestra provincia agrupa al sector, Adrián Pérez Habiaga.

“De un tiempo a esta parte, la situación de la industria en parte del país y más específicamente en la Patagonia, es una situación que empeora día a día. Ha disminuido la ocupación de 7.000 a 2.500 en La Pampa, por ejemplo. Es un índice que no va a mejorar. Se nota también en el consumo de cemento, que es esencial y nos habla del nivel de actividad: hay un descenso notable, estamos en uno de los niveles más bajos de la historia”, aseveró.

Aclaró que “en algunas provincias centrales hay una realidad un poco distinta al resto del país. Pero en nuestro sector, es notable la falta de inversión de obra pública nacional y la falta de pago de la poca obra que se llevó adelante”.

Según el dirigente, Nación mantiene con las empresas constructoras de la provincia una deuda que ronda los 60 millones de pesos por obras que en su mayoría están terminadas, aunque hay otras paralizadas o ralentizadas.

Sistema inviable

“Las empresas de La Pampa no son de un volumen tan importante como las nacionales. Las empresas chicas o medianas se ven muy afectadas por esa falta de pago. No se pueden buscar aportes en los bancos, porque no se llega a buen puerto, la tasa supera ampliamente lo que puedas llegar a ganar”, dijo Pérez Habiaga en declaraciones radiales.

“Entonces las empresas se cuidan, incorporan menos gente, el staff fijo hay que achicarlo o reducir horas de trabajo. No tenemos un respaldo económico que nos permita sostener durante mucho tiempo a personal sin actividad”, indicó.

Analizó el oscuro panorama de la siguiente manera: “La realidad es que la obra pública fuerte eran las viviendas, era el sustento de la mayoría de las constructoras. Por una decisión política se dejaron de licitar obras para construir viviendas mediante otros mecanismos que no dieron resultado”.

Esos “otros mecanismos” los describió de este modo: “Quisieron implementar un sistema como en Chile o en Perú, donde el Estado no subvenciona la oferta sino la demanda, pero hay una estructura legal que lo permite. Se tiene que generar un círculo virtuoso. Un sistema de crédito, hoy, con tasas impagables, no es viable”.

Futuro incierto

El presidente de la Cámara también advirtió que “el trabajo informal dentro de la actividad es importante. Se consiguen changas, buscan algo, no se saben cuántos empleados están dando vueltas. Otros tienen que ir al Estado a pedir ayuda, la realidad es esa. Nosotros lo que más tomamos es a la gente que tiene menos gente de calificación laboral. Su posibilidad laboral si deja de trabajar en la construcción es bastante complicada”.

Reveló además que “la situación es muy complicada y hay una empresa en particular que está más complicada que las demás. Puede entrar en convocatoria de acreedores. La situación real es que todos estamos preocupados y solventando las empresas como podemos. El futuro es incierto”.

Sugirió, a la hora de evaluar posibles salidas, que “hay que tener una visión a nivel nacional de que toda inversión de capital que se haga en la construcción no es gasto. Es inversión. Hay provincias como Santa Fe que en el primer cuatrimestre hicieron obras por 10 mil millones de pesos. Pero en definitiva es obra que tiene repago. A nivel nacional el error fue el tipo de obra que se hizo, distribuir todo el dinero en grandes obras sin tener en cuenta a provincias más chicas con escuelas, viviendas o reparación de hospitales, es algo que genera bienestar social y no lo hicieron. Dejaron un hueco que generó problemas”.

“El 95% de las empresas de la Cámara de la Construcción son pymes. Y las obras de infraestructura la hizo el 5% de las grandes. Las demás quedamos descolgadas. A nivel provincial el gobierno quiere hacer obra pública, pero no tiene los fondos”, diferenció.(El diario de La Pampa)

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