Kim Jong Un y Trump romperán el hielo con una cena en la cumbre de Hanói

La segunda cumbre entre el líder norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente de EE.UU, Donald Trump, busca resolver cuestiones planteadas en su primer encuentro en Singapur, donde firmaron una declaración conjunta que se comprometía a la “ desnuclearización total de Corea del Norte ”. Pero durante los ocho meses siguientes, el diálogo ha sido poco fructífero y los avances hacia ese compromiso, casi nulos. Estas son las claves con mayor peso en la cita de Hanói.

Donald Trump y Kim darán por inaugurada su segunda cumbre con un saludo a las 18:30 hora local (12:30 hora española) de este miércoles en el lujoso hotel de estilo colonial francés Sofitel Legend Metropole, en la capital de Vietnam. A continuación, ambos líderes se reunirán a solas durante veinte minutos y después se les unirán cuatro de sus asesores para una cena de una hora y 35 minutos, que el lado estadounidense ha descrito como un encuentro “social” más que de trabajo.

A Trump le acompañarán en la cena el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, y el jefe de gabinete en funciones de la Casa Blanca, Mick Mulvaney; mientras que se rumorea que Kim acudirá junto a su hermana y asesora, Kim Yo Jong, y el principal responsable de la inteligencia norcoreana, Kim Yong Chol.

En su primera cumbre de Singapur de junio Trump y Kim acordaron “trabajar para la desnuclearización de la península coreana” al tiempo que Washington se comprometía a garantizar la supervivencia del régimen de Pyongyang.

La falta de una hoja de ruta impidió desde entonces cualquier avance de peso y Washington, que con los meses ha parecido rebajar sus exigencias para que Pyongyang implemente un desarme “total, verificable e irreversible”, avanzó que en la cumbre buscaría establecer una “definición común” de lo que significa “desnuclearización”.

De este modo, gana enteros la posibilidad de que Kim ofrezca un desarme parcial centrado en el complejo nuclear de Yongbyon, en el que Corea del Norte produce su combustible para bombas atómicas y el cual ya se ofreció a desmantelar “permanentemente” a cambio de “medidas correspondientes” de la Casa Blanca.

Todo apunta a que entre las “medidas correspondientes” con las que Washington incentivaría la desnuclearización norcoreana se contaría una relajación de sanciones que permita revivir proyectos de cooperación económica entre las dos Coreas y una declaración para dar portazo a la Guerra de Corea (1950-53), que concluyó con un alto el fuego.

Este documento alejaría para Pyongyang la posibilidad de un ataque o invasión estadounidense y le brindaría esas “garantías de seguridad” que prometió Washington en Singapur.

La cita de Hanói se podría saldar con un proceso para iniciar relaciones diplomáticas propiamente dichas entre ambos países tras 70 años de desencuentros.

EE.UU. nunca ha reconocido diplomáticamente la existencia de Corea del Norte desde que se fundó oficialmente en 1948 y con la que técnicamente sigue en guerra.

Se cree que la declaración conjunta podría incluir el establecimiento de “oficinas de enlace”, misiones diplomáticas de grado menor que estarían encabezadas por un funcionario acreditado por las respectivas Cancillerías en vez de por las jefaturas de Estado (como es el caso de los embajadores propiamente dichos).(Agencias, Hanói)

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